Los Misioneros de Mariannhill en España invitan a la comunidad diocesana de Salamanca a unirse a ellos en la eucaristía de acción de gracias con motivo de la reciente beatificación del P. Engelmar Hubert Unzeitig, CMM (1911-1945). La celebración, presidida por el Sr. Obispo Mons. Carlos López, tendrá lugar el 2 de marzo, a las 19.30 h., en la parroquia Nuestra Señora de Fátima. Durante la eucaristía será bendecida una imagen en talla policromada del Beato Engelmar, que será colocada en la capilla que los Misioneros de Mariannhill tienen en la Calle Los Zúñiga, 2 de Salamanca.

 

El 24 de septiembre de 2016 era beatificado en la Catedral de Würzburg (Alemania) el misionero de Mariannhill P. Engelmar Hubert Unzeitig CMM, mártir del Campo de Concentración alemán ‘Dachau’. “Se había preparado para ser misionero en alguna de las misiones de Mariannhill en el continente africano, pero nunca se le había pasado por la imaginación que llegaría a ver realizado el sueño de su vocación, estando prisionero en su propio país”, afirma el P. Lino Herrero Prieto, Superior regional de los Misioneros de Mariannhill en España.

El padre Engelmar había nacido el 1 de marzo de 1911 en Greifendorf, hoy República Checa. Queriendo ser misionero, ingresó en 1928 en el Seminario de Mariannhill en Reimlingen (Alemania). Después de realizar los estudios de filosofía y teología en Würzburg, fue ordenado sacerdote el 6 de agosto de 1939 y designado párroco de Glöckelberg en Cesky Krumlov (República Checa). Allí, el 21 de abril de 1941, fue detenido por la Gestapo y enviado como prionero al Campo de Concentración de Dachau.

En aquella ciudad de muerte, el P. Engelmar vivió cuatro de los seis años de su vida sacerdotal, siendo el preso nº 26.147. Experimentó, como todos los presos, las amenazas, el terror, el miedo, el hacinamiento, la desnutrición, el agotamiento, el trabajo inhumano, los gritos y los caprichos de los guardias.

A pesar de las amenazas de severos castigos, el P. Engelmar administraba los sacramentos, asistía a los moribundos y llevaba la comunión a los enfermos. Era conocido como el ‘ángel de Dachau’.

Entre las muchas acciones pastorales y misioneras que el P. Engelmar desarrolló en aquel infierno de deshumanización destacan aquellas que realizó a favor de los prisioneros rusos. Junto con otros sacerdotes, tradujo al ruso partes de la Sagrada Escritura, textos del Catecismo y párrafos del libro ‘La Imitación de Cristo’ que los prisioneros leían a escondidas.

A finales de Diciembre de 1944, con rapidez vertiginosa, una epidemia de tifus se extendió por todo el campo de concentración. El P. Engelmar se ofreció como voluntario para cuidar a los enfermos. Aquellos bloques del tifus en Dachau se convirtieron en su última parroquia. Allí conrajo la enfermedad y murió en 1945. Sus cenizas, que salieron providencialmente del Campo de Concentración, reposaron hasta el día de su Beatificación en una de las capillas de la Iglesia del Sagrado Corazón de Mariannhill en Würzburg. Ahora lo hacen bajo el altar mayor de dicho templo.

El 26 de julio de 1991 quedó abierta su causa de beatificación. El Papa Benedicto XVI reconoció que el P. Engelmar vivió en grado heroico las virtudes cristianas, declarándole Venerable, el 3 de Julio de 2009. El 21 de Enero del 2016 el Papa Francisco firmó el decreto, por el que se reconocía que el religioso murió por odio a la fe, declarándole así mártir cristiano.

 

Esta página ha sido actualizada el  22/02/2017

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