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Vivir más, soñar menos
LO QUE DIOS NOS DICE
Nuestras vidas son lugares increíbles donde se manifiesta un amor y una calidad de entrega y de generosidad, que es un pecado omitir o pasar de largo. Es cierto que la gente no lo valora, a lo mejor, porque no somos muy espectaculares o famosos. Los ojos y la atención se los prestamos a los grandes personajes, más públicos y más deslumbrantes. Porque somos tontos y nos falta entrar en las categorías del evangelio de Jesús. Que no nos invita a recorrer puertas anchas y grandes, sino puertas pequeñas, anónimas, que pasan desapercibidas. Como la viuda del evangelio, que echa una monedita, desapercibida pasa a los ojos de todo el mundo. “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido bien”. Mt 11,25-26. “Felices los pobres en el espíritu, porque suyo es el reino de los cielos. Felices los que están tristes, porque Dios los consolará. Felices los humildes, porque heredarán la tierra. Felices los que tienen hambre y sed de hacer la voluntad de Dios, porque Dios los saciará. Felices los misericordiosos, porque Dios tendrá misericordia de ellos. Felices los que tiene un corazón limpio, porque ellos verán a dios. Felices los que construyen la paz, porque serán llamados Hijos de Dios. Felices los perseguidos por hacer la voluntad de Dios, porque de ellos es el reino de los cielos. Felices seréis cuando os injurien y os persigan, y digan contra vosotros toda clase de calumnias por causa mía. Alegraos y regocijaos, porque será grande vuestra recompensa en los cielos, pues así persiguieron a los profetas anteriores a vosotros”. Mt 5, 3-12.
CÓMO PODEMOS VIVIRLO
Tenemos la oportunidad de hacer que las bienaventuranzas no se queden en una bonita página de un libro, sino que se encarnen y se hagan historia de nuestras propias vidas. La felicidad no está en el futuro. Está aquí y ahora. Si soy capaz de reconocer que la fuente de la felicidad está en la cercanía amorosa de Jesús, que me regala ser como él, amar como él, sorprenderme como él. Alégrate, el Señor está contigo, conmigo, con nosotros, y nos posibilita el descanso que deseamos.
Vicente Esplugues, Misionero Verbum Dei.
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| Esta página ha sido actualizada el 28/07/2010 |
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