|
|
||||
El texto y la melodía en los cantos litúrgicosEL TEXTO Y LA MELODÍA EN LOS CANTOS LITÚRGICOS
La melodía y el texto son como dos lenguajes simultáneos que deben estar en armonía, en simbiosis. El texto tiene la primacía, es el mensaje propiamente dicho, es portador de significaciones que la música toma de él. Ésta, por su parte, prolonga profundiza, matiza, realza sin fin el sentido del texto.
El texto de un canto litúrgico debe ser preferiblemente de contenido bíblico o inspirado en las Sagradas Escrituras, o bien inspirado en textos de los santos Padres o en los textos litúrgicos, o hacer referencia a la historia de la salvación o a los dogmas de la fe. También puede orientar la conducta moral de los creyentes o suscitar sentimientos de adoración, penitencia, conversión, alabanza, acción de gracias y súplica. La forma del texto tiene que tener elevación poética, no ser ramplona, vulgar, ni chabacana, y además de fácil comprensión por todos, tanto en el aspecto semántico como en la facilidad para la vocalización. Los textos han de responder a la naturaleza de la acción litúrgica y del tiempo litúrgico para los que han sido concebidos. Son textos para expresar y confesar la fe, no para enseñarla. La música es servidora del texto, es como su vestido. Debe permitir no sólo que se entiendan con claridad las palabras, sino también darles vida, hasta el punto de que una buena melodía salva un mal texto. La música está en función de la letra a la que acompaña o sustenta para que, conjugándose artísticamente, sea fiel transmisora del mensaje espiritual del texto. Si la forma musical elegida no es la adecuada, en vez de ayudar a rezar y a sumergirse en la celebración del misterio, distraerá la atención, por ejemplo, con ritmos y diseños melódicos profanos, concebidos para otros fines (misas “castellanas”). Además, cada momento de la celebración requiere una forma musical diversa, según se trate de una procesión (entrada, dones, comunión), aclamación, alabanza, oración, meditación, etc. La música debe ser fácil y sencilla, sin llegar a simplona, melódica, no necesariamente «pegadiza», servidora del texto, de buena calidad formal, creadora de comunión en la asamblea y capaz de evocar un mundo de misterio y trascendencia. No toda música es válida para una letra, para un momento litúrgico o para una asamblea concreta. A veces, la música dispersa y distorsiona. Las buenas melodías han nacido para un texto concreto, que hay que respetar y no cambiar. La melodía, dice San Basilio, “hace deseable y agradable el texto como la miel que se añade a la medicina para darle buen sabor”. Por lo tanto, no nos cansemos de mejorar continuamente la calidad, en texto y en música, de los cantos litúrgicos, sobre todo en nuestras eucaristías dominicales.
|
||||
|
||||
| Esta página ha sido actualizada el 23/07/2008 |
||||
![]() |
![]() |
![]() |
||
| Obispado de Salamanca, C/Rosario, 18, 37001, Salamanca, España, Tel: 923128900 Fax: 923128901 | ||||
|
casadelaiglesia@diocesisdesalamanca.com Información Legal |
||||
| 2008 Informática Millán | ||||