La Basílica, Centro Teresiano Internacional

Ahora que ponemos nuevas piedras en la Basílica Teresiana de Alba de Tormes, conviene confirmar nuestro proyecto. No se trata da hacer un templo más. El objetivo que pretendemos lo dicen bien estos versos de Fray Luis de León: “Salga tu vida a luz, conozca el mundo / aquel rico tesoro que en sí tuvo, / por ti tan encubierto, en sí tan claro”. Tratamos de irradiar ante el mundo entero la luz de esa mujer, Teresa de Jesús, que la Iglesia reconoce como maestra de oración y guía de espirituales.

 

En los inicios de esta construcción, su promotor, el recordado obispo Fray Tomás de Cámara y Castro, en su 1ª carta a los obispos españoles para pedirles colaboración, el 19 de marzo de 1897, escribía: “Ahora, cuando todo el orbe católico, y fuera de este orbe, se descubren reverentes ante el nombre de Teresa, ¿dudaremos de la felicidad de nuestro éxito?”. La Basílica quiso ser, desde el principio, un templo para el mundo.

 

Mons. Julián de Diego y García Alcolea, pidiendo para la Santa el DOCTORADO HONORIS CAUSA a la Universidad de Salamanca, el 10 de enero de 1922, dijo: “Los fieles del orbe católico, y de una manera especial los españoles, se proponen celebrar en este año, con toda solemnidad y pompa, las fiestas centenarias de la canonización de Santa Teresa de Jesús. El alto relieve que ha adquirido, con justa razón, en todo el mundo civilizado, la figura de esta mujer extraordinaria (…) nos obliga a todos a rendirle en este año el homenaje de nuestra admiración”. Este doctorado sería ampliado por la misma Iglesia al proclamarla Doctora de la Iglesia Universal.

 

En la correspondencia que hubo entre la diócesis salmantina y los Padres Carmelitas con la finalidad de que la Basílica Teresiana volviera a la diócesis, hay dos párrafos que hablan claramente del objetivo de hacer de la Basílica un Centro Teresiano Internacional: El 5 de julio de 1981, el Vicario General de la diócesis salmantina, D. Constancio Palomo González, escribía al Prepósito General de los Padres Carmelitas Descalzos, las siguientes palabras: “Ahora la Diócesis pretende iniciar y desarrollar un gran movimiento de influencia espiritual de alcance no sólo diocesano, sino nacional e internacional radicado junto al sepulcro de nuestra Santa, utilizando para ello la referida Basílica”. El 21 de julio de 1981, el P. Godofredo Girardello, Vicario General de la Orden de los Carmelitas Descalzos, desde la Casa Generalicia de los Carmelitas Descalzos de Roma, escribía a nuestro obispo D. Mauro Rubio estas palabras: “Espero que con motivo del próximo Centenario Teresiano la diócesis salmantina pueda dar un nuevo impulso al avance de las obras para llegar a la terminación de la construcción (de la Basílica). El gran templo teresiano ayudará a desarrollar una gran actividad pastoral. La cercanía del sepulcro de Santa Teresa ofrece en este caso a la iglesia de Salamanca la posibilidad de una larga irradiación espiritual y teresiana, de alcance incluso internacional”.

 

Nuestro anterior obispo Mons. Braulio Rodríguez se lamentaba de que este objetivo no se estuviera cumpliendo: “Tengo la sensación de que, como Iglesia Diocesana, desaprovechamos el enorme caudal de agua fresca para la sed de Dios que supone Santa Teresa, y no estamos dando ni a nuestros fieles ni a los que constantemente de todo el mundo visitan su tumba la doctrina, la gracia y el garbo en el seguimiento de Jesucristo que supone la santa. Y esto es una pena enorme y una responsabilidad. Con la parroquia de Alba de Tormes y los Padres y Madres Carmelitas hemos de abordar este reto. Para ello es necesario, entre otras cosas, terminar la Basílica del mejor modo posible. No sé qué haría otra Iglesia Diocesana, si en ella estuviera esta grandiosa realidad de la tumba de esta portentosa mujer”.

 

Florentino Gutiérrez, Sacerdote.

 

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