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Yo propongo…(A propósito de la sociedad Española Actual) (I)
Sabiendo de la relevancia del momento presente, pues nos vamos acercando peligrosamente a la cifra de los cuarenta años de sistema democrático en España, se me ocurre proponer a la sociedad española un debate, una revisión positiva del funcionamiento del mismo. En el marco de una auténtica democracia, incluyendo un proceso de desestatalización y de “socialización” de la misma democracia que genere ilusión y herramientas adecuadas para la libre participación de los ciudadanos y de los agentes y estructuras sociales. Que no perpetúe el sistema, sino que lo vigorice dando cauce a las nuevas ideas que hagan crecer y evolucionar a la democracia, sin salirse del cuidado de los valores de la “libertad, igualdad y fraternidad”. Quizá éste último sea el valor menos cultivado y aplicado en los estados modernos, pero que está de fondo en su concepción: la fraternidad. Porque implica que todos los miembros de una sociedad sienten que viajan en el mismo barco y con un proyecto y unas metas comunes, y porque el gobierno del mismo, aunque tenga capitán y expertos, es cosa de todos, pues si se hunde, se hunden todos, o si es secuestrado (véase el Alakrana) sufren todos. Más aún, los que más los más débiles. Para ello propongo que los gobernantes se dediquen a promover, en vez de leyes que a la sociedad española en realidad le preocupan poco, y sabiendo que no está todo sólo en incrementar la mera materia legal, ya abundante, varias leyes en sentido positivo, y no en negativo, propositito y no meramente regulador, de varios asuntos de relevancia en el presente. Por ejemplo… Una Ley de Regeneración de la Democracia, que no es sólo la política institucional, la de los partidos. Se trataría de promover la creación y el refuerzo de estructuras de participación ciudadana, alentando la creación de las Asociaciones de Base, de barrio o de municipio, si se tratase de localidades pequeñas, que funcionase haciendo ejercicio de mini parlamentarismo, ejercitando usos y costumbres democráticas. Una “adecuada” promoción de las ONG, regularizando su estructuración, diversificación y funcionalidad pública, que las haga independientes de los sistemas ideológicos y que les dé relevancia social como agentes del desarrollo democrático. Una ley que sancione el fraude y la corrupción política, para evitar que los partidos se conviertan en auténticas vías de promoción interna, y que provea a que los políticos en ningún caso vivan de la política, sino que ésta sea concebida como de alto valor social, ejercida poco menos que en régimen de voluntariado. De modo similar, y en otro orden, para el caso de los Sindicatos. Creación –quizá en las Universidades- de Comités de Expertos que se dediquen a modo de laboratorios a generar ideas para rejuvenecer y revivir la democracia y los cauces de una auténtica participación ciudadana. Una Ley General de Educación, pero esta vez consensuada, en la que la mayor palabra sobre la misma la tengan los expertos en el medio educativo de Primaria, Secundaria y bachillerato. Para ello, crear un Comité de Sabios, con amplia experiencia en el medio, que analice la evolución y la situación actual del sistema educativo y que proponga una Ley Marco que al menos dé contento a la mayor parte de la sociedad al respecto, pero sobre todo a maestros y padres. Que recoja un buen análisis sobre los “vectores” que mueven la educación y que aplique las aportaciones recientes en el campo de la Pedagogía. Que lo haga con el mayor consenso posible, si hace falta realizando un referéndum al respecto, tras un denso y prolongado debate social y una consulta real a la opinión pública. (Continúa…). Yo propongo…(A propósito de la sociedad Española Actual) (II) (…Continúa) Una ley que proponga, sobre todo en el campo de la Universidad (Ley de Dignificación de los Estudios Universitarios), la implantación del estudio de la Deontología Profesional, y de fuerte presencia en todos los Campus de la asignatura de Ética, eso sí, evitando toda instrumentalización de estas asignaturas. Que potencie la promoción de la conciencia y no sólo de la ciencia. Así estas dos asignaturas a que nos referimos han de ser muy vivas y de didáctica muy activa, de manera que fueran incluso cauce de gestación de la misma realidad social. De ellas salen ideas para el trabajo, para la empresa, para las asociaciones específicas de sectores laborales,… Se estudian los términos neutros, los mínimos. Aquellos principios de lenguaje (de epistemología) moral: ley, norma, valor,…, libertad, responsabilidad, democracia que son previos al mero hacer democrático y fundamento del mismo, y que caracterizan y dignifican a la “persona humana”. Para ello sería bueno potenciar las carreras de humanidades y dotarlas de un alto valor en el rango académico universitario, incluso desde su estudio en las Enseñanzas Medias, en el “Preuniversitario”. A los profesionales emanados de ellas les habría de tocar la labor de infundir un auténtico “humanismo de mínimos” que no ofenda a nadie pero que integre las distintas opiniones y opciones al respecto. Una Ley de Autonomía de los Medios de Comunicación. Pero autonomía no sólo económica, sino sobre todo política e ideológica. Obrar de tal modo que sean verdaderamente independientes. Por ser un bien social y un cauce de la realización de la democracia, tendría que proveerse una auténtica “independencia” de los agentes informativos (manteniendo una alta gama de servicios tanto públicos como privados) desde la gestación de las noticias hasta su difusión en las diversas formas de divulgación en los distintos Medios, de manera que no venga ésta condicionada por las características ideológicas de los “cárteles mediáticos”.Sería bueno que parte de su funcionamiento, aunque fuera pequeña, recibiera para ello subvenciones y promoción públicas. Una Ley de Protección de la Familia. Sabemos que los españoles valoramos altamente la institución familiar. De hecho la consideramos la célula de la sociedad. Un colchón para los tiempos difíciles y de crisis. La complementariedad de las funciones “ad intra” de cada uno de sus miembros se ve enriquecida con su variedad de circunstancias. Por eso es necesario apoyarla, reforzar la escasa natalidad (y disminuir la abundancia canina) y potenciarla y no sólo a nivel económico, sino en su papel social. Que las series televisivas promocionadas favorezcan el autoanálisis de las mismas y dé ideas. Que se provea lo laboral de tal modo que el trabajo no impida la mínima convivencia cotidiana. Que el trabajo no impida la posibilidad del descanso y el tiempo libre vivido en familia. Que haya verdaderas Escuelas de Padres, al menos tantas como gimnasios, porque no sólo es traer hijos al mundo en el contexto del amor de los esposos, es educarlos y hacerlos crecer adecuadamente. A la sociedad le interesa cuidar de la familia, pues en ella vienen al mundo los que la compondrán en el futuro. Estos, me parece a mí, sí que son temas que preocupan a los españoles. Pero sobre todo, en tiempos de cierta decepción por el funcionamiento poco limpio de nuestro sistema democrático, es oportuno aportar ideas que nos ayuden a regenerarlo y, sobre todo, a regenerar la ilusión por la participación ciudadana, auténtica esencia de las democracias modernas. Eso es lo que pretendía este artículo.
Rafael Blanco Morales.
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