Adviento 2009 En camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud

En el comienzo de este Adviento hemos sentido vivamente la llamada a preparar el camino del Señor (cf Mc 1, 3), por el que los jóvenes puedan acercarse a buscar la luz grande que Dios va a hacer brillar ante sus ojos (cf Is 9, 2) con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud, que se va a celebrar en Madrid desde el 15 al 21 de agosto del año 2011.

Como en anteriores Jornadas Mundiales de la Juventud, los días de encuentro de todos los jóvenes en Madrid con el Papa estarán precedidos por días de acogida de los peregrinos de otros países en las diócesis de España, en concreto desde el día 12 al 15 de agosto. Se trata de hacer posible el conocimiento entre los jóvenes católicos de diversos países, su comunión en la fe y el mutuo aliento en la vida cristiana y en el testimonio apostólico. La experiencia ha demostrado que estos días de convivencia familiar, de oración y celebraciones en común y de participación en actos festivos en las diócesis son espiritualmente muy provechosos: son una ocasión para conocer la historia cristiana de las diócesis que acogen y para experimentar la riqueza de la universalidad de la Iglesia de una manera concreta.

En principio, se cuenta con la posible participación de casi dos millones de jóvenes en Madrid, de los cuales podrían participar en los encuentros previos en las diócesis hasta casi trescientos mil. En Salamanca habremos de recibir al menos entre dos mil quinientos y tres mil jóvenes, según sea nuestra capacidad de acogida en las familias, locales parroquiales, colegios, instalaciones deportivas, etc.

El día 28 de noviembre hemos constituido una amplia Comisión diocesana, con significativa participación de jóvenes, encargada de programar y organizar la acogida de los peregrinos en Salamanca y la visita de la Cruz de los Jóvenes, así como de impulsar en la mayor medida posible la Pastoral de Juventud ordinaria en la Diócesis. Se trata de que la Jornada Mundial de la Juventud no sea sólo un encuentro ocasional con el Papa, sino que sea motivo para intensificar la pastoral ordinaria con los jóvenes, que represente un camino evangelizador previo a la Jornada y se prolongue en una continuada actividad con mayores frutos de vida cristiana y de testimonio apostólico.

Agradezco la disposición a colaborar en lo relacionado con la Jornada Mundial de la Juventud y ruego de forma especial a las familias que se dispongan a acoger a jóvenes peregrinos en sus hogares. Esta colaboración facilitará el logro de abundantes frutos de gracia para los jóvenes.

En el proceso para preparar la participación de nuestros jóvenes en la Jornada Mundial en Madrid, tiene una significación muy especial la acogida en Salamanca de la Cruz de los Jóvenes, que estará en nuestra Diócesis desde el 27 al 30 de octubre de 2010. Esta Cruz es el emblema oficial de las Jornadas de la Juventud y fue regalada a los Jóvenes por el Papa Juan Pablo II. La Cruz de los Jóvenes fue recibida en Roma de manos del Papa por los jóvenes de Madrid, el pasado Domingo de Ramos, e irá siendo acogida en todas las diócesis de España para unir en torno a ella a todos los jóvenes llamados a participar en la Jornada.

En los actos de entrega de la Cruz a los jóvenes españoles, Benedicto XVI les invitó a descubrir en la Cruz la ley fundamental de la existencia humana, expresada en las siguientes palabras de Jesús: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna” (Jn 12, 24-25). Esta ley de la existencia cristiana coincide con el principio del amor y es el camino de la cruz y la resurrección de Jesús.

El Papa les dijo también a los jóvenes: “Os animo a descubrir en la cruz la medida infinita del amor de Cristo, y poder decir así, como san Pablo: vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí (Ga 2,20). Sí, queridos jóvenes, Cristo se ha entregado por cada uno de vosotros y os ama de modo único y personal. Responded vosotros al amor de Cristo ofreciéndole vuestra vida con amor... Id tras las huellas de Cristo. Él es vuestra meta, vuestro camino y también vuestro premio... Sed testigos del Resucitado. Dadlo a conocer a quienes están en busca de la “gran esperanza” que dé sentido a su existencia. Si Jesús se ha convertido en vuestra esperanza, comunicadlo con vuestro gozo y vuestro compromiso espiritual, apostólico y social. Alcanzados por Cristo, después de haber puesto en Él vuestra fe y de haberle dado vuestra confianza, difundid esta esperanza a vuestro alrededor. Tomad opciones que manifiesten vuestra fe; haced ver que habéis entendido las insidias de la idolatría del dinero, de los bienes materiales, de la carrera y éxito, y no os dejéis atraer por estas falsas ilusiones. No cedáis a la lógica del interés egoísta; por el contrario, cultivad el amor al prójimo y haced el esfuerzo de poneros vosotros mismos, con vuestras capacidades humanas y profesionales, al servicio del bien común y de la verdad, siempre dispuestos a dar respuesta “a todo el que os pida razón de vuestra esperanza”(1 P 3, 15). El auténtico cristiano nunca está triste, aun cuando tenga que afrontar pruebas de distinto tipo, porque la presencia de Jesús es el secreto de su gozo y de su paz”.

Este será el camino hacia el Señor, que el Adviento nos llama a todos a vivir y preparar en la Iglesia y en el mundo para los jóvenes.

 

Mons. Carlos López,

Obispo de Salamanca.

 

Esta página ha sido actualizada el  07/01/2010
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