Crisis: cómo se usa las conciencias

El Cardenal Antonio María Rouco Varela, en su homilía titulada “La conversión cuaresmal en un tiempo de crisis” (9-2-2010) pero actualizada en cualquier mes del año, argumenta la combinación, las causas y los efectos que ha traído la crisis económica, la más grave que se recuerda, desde la última que fue en 1929.

El temor, la inseguridad, el miedo al futuro y la desconfianza califican el estado del círculo que rodea persona- familia- sociedad. Las causas de esta crisis económica no solamente hacen referencia a motivos científicos: política, ley, sociología… sino que hay un trasfondo ético-moral que prevalece con mucha fuerza: el uso de la libertad, la responsabilidad de las conciencias y la realización humana a lo largo del tiempo. La respuesta de Ratzinger clarifica que el problema de la sociedad equipara el conflicto antropológico (humano). La solución se encuentra en abrirnos los ojos (razón) y el corazón (sentimiento) superando el materialismo que produce la técnica.

La exigencia y el sosiego pasan por la conversión en todos los ámbitos estructurales mirando la justicia social, la solidaridad y la caridad (haciendo sacrificios, buscando el bien común y siendo servicial) como fuentes de humanidad. La ley no garantiza la totalidad del individuo. Cualidades como la benevolencia, la justicia, la exactitud y la superación de egoísmos se tiene que descubrir desde la faceta interior de cada uno.

La ceniza simboliza la muerte física pero tiene que haber otra lectura más honda como la superación de las dificultades que se encuentra, primeramente, en la desobediencia (pecado original). La conversión y la creencia en el Evangelio orientan la compasión y el seguimiento en la Palabra de Cristo. Los sufrimientos y las carencias se tienen que corregir desde la Gracia (transformación y don de Dios ofrecido al ser humano).

El discurso de Rouco Varela ilumina desde el aspecto metafísico (causas, avances, investigación, consecuencias…) el desarrollo que marca la crisis económica apoyado con las palabras de Ratzinger. La vuelta de una nueva humanidad, buscando firmezas y el rechazo de los excesos. ¿Dónde nos hemos equivocado? ¿Son nuestras propias ideas puras y flexibles, o al contrario, tenemos que volver y repensar el discernimiento, la reflexión y la vida auténtica? La conciencia se ha convertido en un poder que tiene mucha influencia. La psico que trata la mentalidad, nos ha llevado a grandes descubrimientos pero deja coja la integración del hombre (sociedad= conjunto de hombres). La conjugación estructural de la existencia sin operaciones científicas encuentra una visión completa del ser humano. La carencia y la escasez no se satisfacen con el vacío o el relleno. La meditación sobre el carácter, las obligaciones, la diferenciación de las cosas perfeccionan la vida que va dando golpes, cambios, entregas y movimientos a lo largo de la duración de la historia.

 

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