Un paso del Señor
Foto: Oscar García

- Reflexiones en torno a la Cruz de los Jóvenes -

 

La estancia de la Cruz de los jóvenes entre nosotros nos lleva, en estos primeros momentos, a estas reflexiones, provisionales y necesitadas de ser completadas por otras:

 

1. Es un paso vivo del Señor. Jesús se ha hecho presente en medio de los jóvenes a través del símbolo de su Amor por nosotros. En la Cruz, Jesús, nos muestra el Amor del Padre de una manera personal, ya que a través de su entrega en la Cruz “me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 20). Esta experiencia tan directa nos señala asimismo, guiados en la intuición de Juan Pablo II, que es posible anunciar a los jóvenes, de manera clara, la Cruz de Jesús como uno de los lugares privilegiados de encuentro con Él. No tengamos miedo a “provocar” este “tú a tú” de los jóvenes con Jesús, pues ya vemos que es factible. Esto ha sido viable porque no se ha realizado sólo mediante una catequesis “didáctico-racional-escolar” de la Cruz, sino de manera simbólica, celebrativa, comu-nitaria y personal, eclesial, oracional, musical, teatral... En definitiva, mediante una “experiencia viva” que alcanza el corazón de los jóvenes. Hay algo más que “la catequesis escolar que se da en el aula o el salón parroquial” para provocar el encuentro de los jóvenes con Jesús y que es necesario desarrollar para transmitirle la fe. Pensemos en otras posibles “experiencias vivas”, como la que hemos vivido, de encuentro con la vida, la palabra, la eucaristía, la iglesia, los pobres, etc. Hemos de buscar, entre todos, mas itinerarios que el “catequético escolar” para la evangelización de los jóvenes. La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es uno de ellos, no lo desaprovechemos.

2. Nos ha adentrado en la comunión. El anhelo de comunión está sembrado en el corazón de la Iglesia por el mismo Señor. “Padre, que sean uno como nosotros somos uno…para que el mundo crea” (Jn 17, 21-22). Todas las actividades realizadas en torno a la Cruz han sido posibles por la participación y preparación, durante meses, de muchos hermanos y hermanas. Lo que hemos vivido ha sido un ejercicio de “misión en comunión”. El Espíritu Santo, en la Iglesia hace florecer los diversos dones y carismas, pero también “sopla fuerte” hacia la unidad y la comunión en la fe. Lo plural y diverso, muy rico en nuestra Diócesis, no es para buscar caminos y sendas aislados, sino para la unidad de todos en una misma fe y misión. No podemos olvidar en la evangelización de los jóvenes la urgencia de un trabajo comunitario, coordinado y “en red”, como se dice ahora. La experiencia vivida en torno a la Cruz de Jesús, plena de comunión, nos ha llenado de alegría y nos lanza a nuevos caminos diocesanos. Pero tampoco debemos olvidar que “momentos excepcionales”, como el que hemos gustado estos días, no se dan todos los meses, ni trimestres. Hemos de entrar a la cotidianidad de la comunión, y esto es obra del Espíritu Santo “que rejuvenece y renueva sin cesar a la iglesia” (LG 4), y tarea nuestra para no “apagar el Espíritu” (Cf. 1 Tes 5, 19) que nos empuja a avanzar por este camino. La presencia episcopal en todas las celebraciones ha sido signo y señal de esta comunión en Cristo Cabeza de la Iglesia.

 

3. Unos brotes nuevos. Una de las grandes tentaciones de la Iglesia, hoy, es mirar demasiado la losa del sepulcro de Jesús, es decir mirar lo negativo. Especialmente mi-ramos la losa de la aparente ineficacia en nuestros métodos para pasar el Evangelio a los jóvenes. “¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?” (Mc 16, 3) Nos parece imposible en esta hora, o al menos muy difícil, sembrar la Buena Nueva en el corazón de los jóvenes. En el Vía Crucis por las calles de Salamanca vimos a “pequeños grupos” de jóvenes acompañados de bastantes sacerdotes de cada arciprestazgo, realizando cada estación del mismo. ¡¡Esto es un germen de esperanza!! ¡¡Pueden ser brotes nuevos!! ¿Es posible en cada Parroquia, Unidad Pastoral o Arciprestazgo un gru-po de jóvenes, con dos-tres sacerdotes y unos laicos-catequistas y hermanos y hermanas de la vida consagrada, que vivan el Evangelio y hagan posibles una pastoral juvenil nueva y creativa? Sí. Es posible. Lo acabamos de ver con motivo de la Cruz de los Jóvenes. Es un camino que hemos señalado como prioridad pastoral para este Curso 2010-2011 y no debemos “dejar caer en saco roto”. Tenemos que arrojarnos a la misión con los jóvenes, con esperanza y sin miedo; con personas, medios, esfuerzo, trabajo y dedicación. Es verdad que vivimos un momento de debilidad en la pastoral juvenil diocesana, pero esto no puede llevarnos al desánimo sino a pasos nuevos como el seña-lado u otros que entre todos vayamos planteando. Sería un fruto, bien hermoso, del paso de la Cruz del Señor entre nosotros y de la próxima celebración de la JMJ Madrid 2011.

 

Tomás Durán Sánchez

Vicario de Pastoral

 

Artículos
Esta página ha sido actualizada el  03/05/2012
Obispado de Salamanca, C/Rosario, 18, 37001, Salamanca, España, Tel: 923128900 Fax: 923128901
casadelaiglesia@diocesisdesalamanca.com
Información Legal
2008 Informática Millán