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DELEGACIÓN DIOCESANA DE ENSEÑANZA
Ante la campaña para sacar a la Religión de la Escuela
En relación con la campaña “Por una sociedad laica, por una escuela laica: religión fuera de la escuela”, puesta en marcha de nuevo ahora que se acerca el proceso de matrícula en los Centros de titularidad pública, esta Delegación Diocesana de Enseñanza se ve en la obligación de manifestar ante los padres de los alumnos y ante la opinión pública en general, lo siguiente:
- La enseñanza religiosa escolar (ERE) es una asignatura voluntaria para los padres y alumnos desde hace casi treinta años. Durante estos decenios, aparte de campañas contrarias –como la presente- y de personas concretas que han tomado posturas de crítica visceral a la asignatura y a sus profesores, ha convivido pacíficamente en los Centros de titularidad pública con las demás materias y profesores. Ha contribuido significativamente a la formación integral de los alumnos y los profesores de Religión se han ganado el respeto y la estima de la mayoría. Esta Delegación Diocesana de Enseñanza agradece una vez más a todas las personas comprometidas en la Educación su respeto a la ERE y a sus profesores; agradece a los padres su apoyo, a los alumnos su implicación positiva y a los profesores católicos, especialmente a los de Religión, su dedicación y entrega.
- La ERE es una asignatura más, voluntaria como otras, y como tal está articulada en torno a las cuatro fuentes presentes en todo currículo: fuente sociológica, psicológica, epistemológica y pedagógica. Establece un proceso de adquisición de competencias y un sistema de evaluación y las actividades programadas permiten llevar a cabo una enseñanza personalizada, como las demás asignaturas.
- Los padres siguen gozando del derecho a matricular a sus hijos en la asignatura de Religión, si esas son sus convicciones, y les animamos a que lo ejerzan. A este respecto, lamentamos las confusiones que se produjeron en la matrícula del curso pasado y animamos a la Administración Educativa y a los Colegios a que faciliten las cosas a los padres.
- El curso pasado se introdujo una nueva asignatura en 1º y 3º de Secundaria: “Historia y Cultura de las Religiones”. Es un intento loable por aumentar la cultura religiosa de los alumnos que no elijan Religión católica, pero aclaramos que no es la asignatura de Religión Católica como haya podido parecer. Por otra parte, nos vemos en la obligación de aclarar a los padres y a los alumnos, que la mayor parte de los contenidos que se imparten en “Historia y Cultura de las Religiones”, están incluidos también en el Curriculum de Religión Católica (Historia de las Religiones, Fenomenología de la Religión, Expresiones artísticas y culturales de las religiones, …)
- La Legislación está muy clara: los padres tienen derecho a que sus hijos reciban una educación religiosa en la escuela conforme a sus convicciones. Está en la Constitución, en los Acuerdos firmados entre España y la Santa Sede, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los Acuerdos Internacionales que los desarrollan. No sabemos por qué la propaganda de la campaña dice que los Acuerdos firmados con la Santa Sede son de dudosa constitucionalidad y legitimidad, ni la competencia jurídica que tienen sus autores para afirmarlo.
- Los autores de la citada campaña aducen, para justificar su petición de que la Religión se imparta fuera de la Escuela, o al menos fuera del horario escolar, que la sociedad española ha evolucionado. Suponiendo que los alumnos matriculados en Religión fueran una minoría, una democracia se distingue precisamente por el respeto y la promoción de las minorías, sobre todo cuando éstas respetan la legislación vigente, se acogen a los derechos humanos, los desarrollan y tienen entre sus finalidades la promoción del bien público.
- Iglesia y Estado están separadas en España desde que se promulgó la Constitución, lo cual no impide –antes al contrario, exige- que ambos colaboren por el bien de todos. En todos los países europeos -salvo el caso de Francia- la enseñanza de la Religión está dentro de la escuela y forma parte del currículo general de asignaturas; en muchos de estos países, a los que nadie discutiría su carácter democrático, la asignatura de Religión confesional es obligatoria.
- Los autores de la campaña exigen que la escuela, como todo ámbito público, sea neutral. Creemos que la mejor manera de ser neutral es no excluir a nadie, tampoco a los católicos, tampoco la asignatura de Religión confesional, según los acuerdos a que el Estado ha llegado con las diversas confesiones presentes en la sociedad española. Mientras estas confesiones respeten las Leyes y busquen el bien común, excluir su enseñanza del ámbito o del horario escolar iría contra la neutralidad del Estado. A menos que neutralidad signifique laicismo excluyente, lo cual sería de dudosa constitucionalidad y legitimidad.
- Los autores de la campaña reivindican el fortalecimiento de la escuela de titularidad pública. Esta Delegación Diocesana de Enseñanza también y, para ello pide a los padres, alumnos y profesores católicos, especialmente a los profesores de Religión católica que desempeñen su tarea en la escuela de titularidad pública con esfuerzo y dedicación, pensando especialmente en los alumnos con necesidades educativas especiales, en los inmigrantes y en los que parten de una situación social y familiar desfavorecida desde el punto de vista cultural. Lo mismo debe pedirle, con más razón, a las escuelas de la Iglesia y a sus comunidades educativas.
- Se hace referencia en los documentos de la campaña a unos supuestos privilegios de la Iglesia católica. Creemos que no puede hablarse de privilegios, sino de derechos de los padres y de los alumnos, ampliamente apoyados en la Constitución y en las leyes vigentes. Desde otra perspectiva, tampoco puede hablarse de privilegios cuando la Iglesia está prestando en el ámbito de la educación unos servicios al conjunto de los ciudadanos y al propio Estado que, si ella los abandonara, tendrían que ser prestados por el Estado y, al final, el aumento de coste económico pagado por los bolsillos de los contribuyentes.
- Ni la Iglesia ni la ERE pretenden adoctrinar. No entra en los esquemas de la evangelización, que se basa en proponer la persona de Jesucristo y su Evangelio como los que mejor pueden dar sentido a la vida de los alumnos. La ERE no es Catequesis, pero hay mucha gente que no está dispuesta a entenderlo.
DELEGACIÓN DIOCESANA DE ENSEÑANZA DE SALAMANCA.
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