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ACTUALIDAD DIOCESANA

28/03/2018

Rouco Varela presidió en Alba el 503º aniversario del nacimiento de Santa Teresa

Las Madres Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes y toda la villa han festejado por todo lo alto el 503º aniversario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, en este año en el que además se está celebrando el Año Jubilar Teresiano en su templo, la iglesia de la Anunciación, don­de re­po­san los res­tos sa­gra­dos de la San­ta, fun­da­do­ra del Car­me­lo Des­cal­zo, doc­to­ra de la Igle­sia y pa­tro­na de la Dió­ce­sis de Sa­la­man­ca.

Los actos daban comienzo el martes 27 de marzo, a las 12.30 del mediodía, con la salida de clausura de la imagen de Santa Teresa para ser trasladada a la iglesia de la Anunciación donde se celebró la Misa Jubilar. Al día siguiente, miércoles 28 de marzo, para conmemorar el aniversario de la Santa, además de la Misa Jubilar que se celebra todos los días a la una del mediodía, tuvo lugar una solemne eucaristía, a las 20.00 horas, celebración que fue presidida por el cardenal arzobispo emérito de Madrid Antonio María Rouco Varela, quien a su llegada al templo bendijo a los niños presentes y les entregó una chapa personalizada con la imagen de la Virgen de la Almudena.

La eucaristía fue concelebrada por el P. Miguel Márquez, superior de provincia Ibérica de los Carmelitas Descalzos; Florentino Gutiérrez, vicario general de la Diócesis de Salamanca; sacerdotes y religiosos Carmelitas y Reparadores de las comunidades de Alba de Tormes.

En su homilía, el cardenal Rouco invitó a los presentes a “dejarse encontrar por Dios” al igual que lo hizo Santa Teresa de Jesús. “Para ella esa fue la clave de su vida”, afirmó. “Hoy podemos decirle también ‘Sí’ a Cristo en esta iglesia de la mano de Santa Teresa de Jesús”.

Frente a la apostasía silenciosa que se propaga por toda Europa, el cardenal animó a fijar nuestra mirada en Santa Teresa quien nunca le traicionó. “No hay que ser Judas en la vida”, aseveró haciendo referencia al Evangelio que se había proclamado. “No olvidemos a Dios, no traicionemos a Cristo, todo lo contrario, seamos testigos del amor de Dios, de la gloria y de la gracia de Cristo”, concluyó.

Tras la Eucaristía Carmen Feito y José Ignacio Arranz ofrecieron el recital: “El órgano a viva voz”, que concluiría con el traslado de la imagen de Santa Teresa hasta su clausura en el Monasterio de las Madres Carmelitas.

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