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ACTUALIDAD DIOCESANA

10/04/2018

“Gaudete et Exsultate”, la exhortación apostólica del Papa Francisco

Gaudete et exsultate, sobre el llamado a la santidad en el mundo actual” es el título de la tercera exhortación apostólica del Papa Francisco que se ha hecho pública el lunes 9 de abril. Se trata de su tercera exhortación,  después de Evangelii Gaudium y Amoris Laetitia.

Francisco explica que el nuevo documento, de 5 capítulos y 98 páginas tiene como objetivo “hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió ‘para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor’”. “No tengas miedo de la santidad. No te quitará fuerzas, vida o alegría. Todo lo contrario, porque llegarás a ser lo que el Padre pensó cuando te creó”, afirma el Papa, en el texto.

La Exhortación se divide en 5 capítulos: El llamado a la santidad; Dos sutiles enemigos de la santidad; A la luz del maestro; Algunas notas de la santidad en el mundo actual; Combate, vigilancia y discernimiento, todos ellos repartidos en 177 puntos.

Sé santo

Francisco comienza la exhortación con una invitación para todos a vivir la santidad: “¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales”.

Asi, el Pontífice propone el camino en la Iglesia, “santa y compuesta de pecadores”, para “crecer hacia la santidad”.

En el segundo capítulo de ‘Gaudete et Exultate’, Francisco expone dos enemigos de la santidad: el gnosticimoy el pelagianismo.

Bienaventuranzas y Misericordia 

«¿Cómo se hace para llegar a ser un buen cristiano?», se pregunta el pontífice. “La respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las Bienaventuranzas”, responde.

En la Exhortación, lamenta “que a veces las ideologías nos lleven a dos errores nocivos”. “Por una parte –critica el Papa– el de los cristianos que separan estas exigencias del Evangelio de su relación personal con el Señor, de la unión interior con él, de la gracia”.

Pero también considera “nocivo e ideológico” que algunos sospechen “del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista”.

La defensa de la vida

“La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria”.

Asimismo, Francisco recuerda la situación que viven los inmigrantes que dejan su país en busca de un futuro mejor, y afirma que “no se trata de un invento de un Papa o de un delirio pasajero”.

Francisco asegura también que “quien de verdad quiera dar gloria a Dios con su vida, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, está llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia”.

La importancia del Discernimiento

“¿Cómo saber si algo viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el espíritu del diablo?”: Francisco plantea esta pregunta en el quinto y último capítulo.

“La única forma es el discernimiento –propone el Santo Padre– que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual”.

El Papa advierte de algunos riegos y límites de la cultura de hoy que nos pueden separar de Dios: la ansiedad nerviosa y violenta; la negatividad y la tristeza; la acedia cómoda; el individualismo, y tantas formas de “falsa espiritualidad sin encuentro con Dios que reinan en el mercado religioso actual”.

Por ello, el Pontífice propone cinco grandes manifestaciones del amor a Dios y al prójimo que considera de “particular importancia: aguante, paciencia y mansedumbre; alegría y sentido del humor; audacia y fervor; en comunidad; en oración constante.

 

 

 

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Exhortación apostólica Gaudete et exsultate

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