ACTUALIDAD DIOCESANA

25/03/2022

El Miserere de Doyagüe recupera este año el Stabat Mater de Reynoso

El concierto tendrá lugar este domingo, 27 de marzo, a las 19:00 horas en la Catedral, con la participación de más de 70 músicos, y que será retransmitido por el canal de YouTube de la Diócesis de Salamanca

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

Hace 200 años que en la Catedral de Salamanca no se interpretaba la obra Stabat Mater, del compositor sevillano afincado en Salamanca, José María Reynoso, que fue a su vez tenor de la capilla musical de la Catedral. Este domingo, en el concierto del Miserere de Doyagüe se volverá a escuchar, junto al motete de pasión al Cristo de las Batallas, Usque Quo; un villancico de miserere, Hombre y Dios crucificado; la antífona, Christus factus est, y el Miserere grande en Mi Bemol, estas últimas piezas, del maestro Doyagüe.

La musicóloga Josefa Montero junto al presidente de la Junta de Semana Santa, Francisco Hernández

Más de 70 músicos, entre orquesta, coros y solistas, participan en este concierto organizado por la Junta de Semana Santa en colaboración con la Catedral, el Ayuntamiento y la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes, que tendrá lugar en la Catedral Nueva a partir de las 19:00 horas. La entrada es libre y será emitido en directo a través del canal de YouTube de la Diócesis de Salamanca, en este enlace: https://youtu.be/HJ0YURs4h2Y

En su presentación, que tuvo lugar en la capilla de Santa Catalina, donde se ubica la tumba de Manuel José Doyagüe, la musicóloga, Josefa Montero, responsable del estudio y transcripción de las obras, recordó que se trata de un proyecto que surgió hace nueve años, “por el interés de la Junta de Semana Santa de recuperar un Miserere que sabemos que era habitual todos los años en la Semana Santa salmantina en la Catedral, y nos unimos músicos y musicólogos, para ello”.

Recuperación de obras

Desde entonces, cada año presentan obras distintas, “porque esto es un proyecto de recuperación de un patrimonio que es muy importante en la Catedral, y mucho más complicado de apreciar porque está durmiendo en los archivos, y necesita musicólogos que lo transcribamos y músicos que lo interpreten”, subraya Montero.

Asimismo, aclara que este año vuelven a apostar por el Miserere grande de Doyagüe, que como matiza, “fue músico y maestro de capilla en la Catedral, y tenía la obligación de componer todo lo que se hacía en la liturgia, y durante el siglo XIX, sus obras fueron la banda sonora de los principales acontecimientos de Salamanca, que se celebraban siempre con un acto solemne en la Catedral”, añade este musicóloga. El objetivo de esta propuesta musical es que las generaciones actuales, “puedan disfrutar de estas obras”.

Este año, como novedad, Josefa Montero confirma que han incluido a otro compositor de la misma capilla musical,  José María Reynoso, “que vino a Salamanca porque convocaron plaza de tenor, y era cantante, y vinieron otros 11, a los que él ganó”. Como explica esta musicóloga, “no tenía intención de componer, pero el maestro de capilla, a finales del siglo XVIII, era bastante mayor, y hemos deducido que componía toda la música en latín, las grandes obras, como el Stabat Mater, que es una obra maravillosa”.

Una distribución de músicos poco habitual

Por su parte, el barítono, Antonio Santos, confirmaba también que el público iba a disfrutar de la música, “con una distribución de los coros a cada lado del crucero, que es poco frecuente en nuestros días, pero ofrece al espectador una experiencia diferente a un concierto de coro y orquesta en el altar mayor”.

El barítono Antonio Santos junto al director  Raúl J. Ortiz, en la presentación del concierto

La orquesta estará situada en la vía sacra, y a ambos lados, los solistas y los dos coros, que en total están conformados por más de 70 músicos. “El efecto sonoro es algo que se puede apreciar en este tipo de conciertos, y que invita más a escuchar que a ver, porque no hay mucha visibilidad”, relata.

Raúl J. Ortiz es el director, y matiza que el Stabat Mater está compuesta en una estructura de 13 números, y para este músico, “es un privilegio estar al frente del proyecto, que tiene gran variedad de plantilla, porque hay números para coro completo, arias de soprano, tenor, dúos, tercetos o una pieza de cuarteto”. Bajo su opinión, esta obra “explota todos los recursos de la época”, y considera que es un privilegio “volverla a escuchar 200 años después”.

 

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