20/02/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La Delegación diocesana de Pastoral Social y del Trabajo ha comenzado una nueva etapa en la Diócesis de Salamanca con un equipo renovado y un objetivo claro: escuchar antes de planificar. “No queremos que este proyecto sea ante todo un plan cerrado, sino una puerta abierta, un corazón disponible para acoger la realidad del trabajo tal como la viven las personas de nuestra diócesis”, subraya la delegada de Pastoral Social y del Trabajo, Elena Guzmán
El equipo nace, además, con una convicción de fondo: el trabajo no es solo un asunto económico o social, sino también un lugar de vocación. “El trabajo es un ámbito donde Dios llama, sostiene y envía y donde la vida cotidiana se convierte en un espacio de misión”, explican. Por eso, afirman que la vocación cristiana se despliega “en todos los oficios y tareas: en el campo, en la fábrica, en la oficina, en el comercio, en el hospital o en el hogar”.

Desde el inicio, la delegación se ha concebido como un trabajo compartido. “Necesariamente tenía que haber un equipo en los momentos en los que estamos”, señala Guzmán, en referencia al estilo sinodal que quieren vivir tanto hacia dentro como hacia fuera.
Entre sus integrantes se encuentran Juan Antonio Guerrero, jesuita, a quien se le ha pedido que ayude a mantener esa “línea sinodal” en el modo de trabajar; Román Ángel Pardo, decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca; que según detalla la delegada, “contribuye a reforzar el vínculo con la Conferencia Episcopal y la Doctrina Social de la Iglesia”, ya que es integrante de dicha comisión; Luis Alberto González Collantes, vinculado a Cáritas, con experiencia en el ámbito de la inmigración; Lucia Brenlla , y Raúl Navarro, procedentes de la Acción Católica Obrera (ACO), “caras nuevas en la diócesis”, que según esta responsable, “aportan frescura y conocimiento del mundo del trabajo”; y Mery, una mujer de Kenia, “que se está incorporando progresivamente”. “Somos distintos en el equipo. Afortunadamente, somos un equipo plural y con ganas de movernos y de trabajar”, remarcan.
Antes de fijar líneas concretas, el equipo decidió “palpar la realidad del trabajo” y comenzar a recoger información para elaborar un primer diagnóstico. Entre los focos que ya aparecen sobre la mesa están la precariedad y la inmigración en el entorno de Guijuelo, la situación de las empleadas del hogar o la hostelería, además de cuestiones propias del medio rural como la despoblación, los trabajos de cuidados y “la soledad del agricultor y del ganadero”, en un campo “en reconversión”.

En este arranque, han comenzado contactos con distintas entidades —entre ellas Cáritas Empleo— y han llamado a puertas diversas, también en el ámbito sindical, con una pregunta directa: “¿Qué piensas que puede hacer la Iglesia en materia de empleo?“. La intención, explican, es escuchar para comprender mejor el mapa de necesidades y, a partir de ahí, orientar las prioridades.
“El punto de partida era escuchar la realidad del trabajo, porque solo desde ahí podemos saber por dónde plantear nuestras líneas”, explica Elena Guzmán. Y añade un matiz clave: la delegación no quiere quedarse en el centro. “La delegación no se puede quedar en Calatrava, en la Casa de la Iglesia, ni tampoco en la ciudad de Salamanca, la diócesis es muy amplia y eminentemente rural”, recuerdan.
En este proceso, el equipo reconoce que la propia realidad irá señalando prioridades. Elena Guzmán pone ejemplos recientes: los incendios del verano y la situación de los bomberos, o el debate sobre la regularización de inmigrantes y su impacto en el ámbito laboral. “La realidad te va hablando y te va diciendo dónde hay que estae”, apuntan, subrayando que quieren aprender a estar presentes con criterio y en comunión, también junto a otras delegaciones diocesanas.
En esa línea, insisten en el trabajo en red dentro de la diócesis: Pastoral Juvenil, Apostolado Seglar, Pastoral de la Salud, Penitenciaria o Vocacional, entre otras. “Formamos parte de un entramado, de una red en comunión en la diócesis, y desde ahí tenemos que orientar esto”, explican.
Como parte de este inicio, el equipo ha presentado también una identidad visual con un logo que remite a la estética del Sínodo, con sentido trinitario y un mensaje simbólico: la cruz como guiño a las “cruces” del mundo laboral y, a la vez, “espacios de resurrección”; la hoja como referencia a la tierra y al campo; y el círculo como signo de comunión.
Este camino tendrá su primera propuesta pública con la celebración de las Primeras Jornadas de Pastoral Social del Trabajo, el sábado, 28 de febrero, en la Casa de la Iglesia, que incluirán la exposición itinerante “Rostros y retos del mundo del trabajo”. La muestra continuará posteriormente en Guijuelo, donde se presentará a partir de mediados de marzo en un espacio público.
“Sabemos que estamos dando los primeros pasos y que queda todo un largo camino por recorrer, pero confiamos en que el Espíritu seguirá guiando este proceso”, concluye Elena Guzmán. El nuevo equipo se pone en marcha con un deseo sencillo y ambicioso a la vez: ser un espacio vivo donde la Iglesia “escuche, comparta su vida, aprenda de la experiencia de tantas personas trabajadoras y ofrezca con sencillez y esperanza una palabra que acompañe, ilumine y anime”.