AGENDA ACTUALIDAD DIOCESANA

27/04/2026

Una Iglesia que se renueva para la misión

Ante la próxima Asamblea eclesial “Renovados para la misión”, que se celebrará en Ávila del 30 de abril al 2 de mayo, el vicario de pastoral, Andrés González, invita a reconocer el camino recorrido en las nueve diócesis que conforman la Iglesia en Castilla y a abrirse con esperanza a una Iglesia más sinodal, cercana y misionera

 

La Iglesia que peregrina en Castilla tras las huellas del Maestro, tierra de recia tradición y profunda espiritualidad, está viviendo un tiempo de renovación para ser más misionera, cercana y fiel al Evangelio en un mundo que cambia rápidamente. En estos momentos se encuentra inmersa en un tiempo de gracia: la gestación de una Asamblea Eclesial. No se trata de un simple evento organizativo, sino de una respuesta a la llamada del papa Francisco a caminar juntos, reconociendo en la sinodalidad el modo de ser Iglesia en el tercer milenio (cf. Documento Final del Sínodo 2021-2024, n. 1).

¿Cómo ha sido el proceso hasta este momento?

Este proceso, diseñado para culminar en tres años, se fundamenta en la eclesiología del Vaticano II y sigue el método de discernimiento evangélico propuesto por el Papa: reconocer, interpretar y elegir (cf. Evangelii Gaudium, 51).

Este itinerario busca ayudarnos a discernir cómo ser una Iglesia más viva, participativa y comprometida con la misión de anunciar a Jesucristo [1].

Así, durante los años 2024 y 2025, los encuentros de arciprestes, vicarios y obispos de Castilla [2], celebrados en Ávila, han sido momentos clave para reflexionar sobre cómo responder a los desafíos de hoy y escuchar la voz del Espíritu Santo.

Reunión del Consejo diocesano de Pastoral

El encuentro de 2024, bajo el lema: “La conversión pastoral y misionera en las diócesis de Castilla, hoy”, nos permitió reconocer nuestra realidad marcada por profundos cambios sociales, culturales y económicos: una población que envejece, menos niños y jóvenes, familias en crisis, el impacto del covid, la irrupción de la tecnología y un proceso de secularización que dificulta la transmisión de la fe a las nuevas generaciones. Otros retos incluyen el individualismo, la dificultad de comunicar el Evangelio en ambientes culturales diversos y la necesidad de adaptarnos al mundo digital. Ante esta situación, comprendimos que la Iglesia debe ser humilde, cercana y creativa, buscando nuevos caminos para evangelizar con alegría y confianza en la gracia de Dios, sin aferrarse a modelos del pasado.

El encuentro de 2025 se centró en interpretar qué nos pide el Espíritu Santo a nuestras Iglesias. Mediante la conversación en el Espíritu, se reflexionó comunitariamente sobre los cambios que observamos y sobre cómo deben ser nuestro estilo pastoral y nuestras estructuras para anunciar el Evangelio de manera más efectiva. Este encuentro nos recordó que la Iglesia no es solo una institución, sino una comunidad de personas que caminan juntas, guiadas por el Espíritu, para ser más participativas, acogedoras y misioneras.

¿Cómo y cuándo culmina este proceso?º

Este camino culminará con la Asamblea Eclesial de 2026, donde se tomarán decisiones concretas que impulsen la necesaria reforma. Inspirado en la exhortación Evangelii gaudium y en la dinámica sinodal, este proceso nos invita a una profunda renovación espiritual y estructural, uniendo siempre la espiritualidad con la acción pastoral.

De esta manera, el próximo paso —elegir—, será el corazón de la Asamblea Eclesial de 2026, siempre confiando en la primacía de la gracia de Dios.

Todo el proceso busca responder a la llamada a una conversión pastoral integral (personal, comunitaria, estructural) en línea con Evangelii gaudium y el Documento final del Sínodo sobre la sinodalidad, promoviendo una Iglesia más participativa y misionera, en la que espiritualidad y acción pastoral estén unidas.

Para responder a este tercer paso, en las nueve diócesis de la región se ha trabajado durante el primer semestre del curso 2025/26 (de octubre a febrero) un material que consistía en tres fichas de trabajo [3].

¿Cómo ha sido el proceso en nuestra diócesis?

Hay documentos que no están llamados a quedarse en la estantería, sino a hacer camino. El material preparatorio para la Asamblea eclesial de Castilla ha sido, en muchos rincones de la diócesis, precisamente eso: una invitación a ponerse en marcha, a revisar inercias y a ensanchar la mirada.

En primer lugar, se ha trabajado en el ámbito de la escucha, no como un gesto puntual, sino como actitud que va calando. Ejemplo de ello fue el encuentro del Consejo Diocesano de Pastoral, celebrado durante toda la mañana de un sábado. Escucharnos ha sido, quizá, el primer paso para reconocer por dónde sopla el Espíritu.

Encuentro informativo con algunos participantes de la próxima Asamblea de la Iglesia en Castilla

También se han trabajo en los arciprestazgos, concretamente en los encuentros presbiterales. Las conclusiones aportadas desde estos ámbitos, tanto del mundo rural como del alfoz y la ciudad, han sido muy sugerentes. Creemos que las fichas de trabajo han encontrado eco.

Otros ámbitos donde se ha estudiado este material han sido los consejos pastorales arciprestales, delegaciones y servicios pastorales diocesanos, así como en algunas parroquias.

En el campo de la corresponsabilidad, el trabajo con estas fichas ha servido para soñar con una Iglesia en salida, corresponsable y viva. Ha querido y quiere ser un ejercicio de la “corresponsabilidad”, donde el santo pueblo fiel de Dios, caminando junto a sus pastores, busca la voluntad del Señor para responder a los retos del hoy.

Nada de esto ha sido perfecto ni uniforme. Hay cansancios, dudas y ritmos distintos. Pero, en medio de todo, queda la sensación de que algo se está moviendo. Quizá no tanto en grandes titulares, sino en lo cotidiano: en la manera de mirarse, de decidir, de acoger.

Porque, al final, la Asamblea eclesial de la región del Duero no es solo un documento trabajado, sino una llamada que sigue resonando. Es una encarnación del Documento final del Sínodo. Y, por tanto, quiere ser una apuesta por una Iglesia más sinodal, comunional y misionera, capaz de anunciar la Buena Noticia del Evangelio y ofrecer el amor incondicional del Padre en nuestra tierra con renovado ardor. Tal vez lo más honesto sea reconocer que estamos en camino, aprendiendo a ser Iglesia de una forma nueva: más humilde, más abierta y, ojalá, más fiel al Evangelio.

¡Qué inmensa misión dar amor a manos llenas! ¡Qué gran responsabilidad y creatividad tener las manos tan llenas de amor! ¿Quién no lo tiene para dar? ¿Quién ignora todavía que el amor que sale de sus manos al servir es infinito? No se multiplica porque seamos muy listos, ni por tener planes complejos o hacer enormes esfuerzos, sino que simplemente hay que dejar latir el corazón, mirar a los ojos al prójimo, abrazar y servir. ¿Quién se podría guardar tanto caudal de amor solo para sí, para los suyos o para su grupo?

Nuestra Iglesia en Castilla está llamada a ser un oasis de esperanza en el corazón de nuestros pueblos, barrios y ciudades. No nos encerremos en nuestras parroquias o en nuestras pequeñas “burbujas” comunitarias. Salgamos juntos a la calle, a los barrios, a los lugares donde la vida duele, donde la esperanza se ha perdido. Salgamos para ser testigos de la alegría del Evangelio. Seamos una Iglesia con los brazos abiertos. Abramos nuestras puertas a los demás, sin juicios ni prejuicios. Y en este peregrinar, llevemos el consuelo y la bondad de Dios a quienes experimentan la soledad y la ausencia de sentido para que experimenten con nosotros la certeza de la esperanza cristiana que no defrauda.

Es «la hora del amor» (Papa León XIV).

Andrés González Buenadicha, vicario de pastoral
Diócesis de Salamanca

 


[1] La metodología de reconocer, interpretar y elegir del papa Francisco es un proceso de discernimiento espiritual y pastoral propuesto principalmente en Evangelii Gaudium, 51. Busca descubrir la acción de Dios en la historia real, evitando quedarse en meras intenciones, para transformar la Iglesia en un sentido misionero y evangelizador. Las componentes de este método de discernimiento son: 1) Reconocer: «La realidad es más importante que la idea» (cfr. EG 231-233) Este primer paso se refiere a mirar y a escuchar. En este primer paso, la atención se focaliza en captar los rasgos característicos de la realidad: las ciencias sociales ofrecen una contribución irreemplazable, además muy bien representada en las fuentes utilizadas, pero su contribución se asume y se relee a la luz de la fe y de la experiencia de la Iglesia. Implica una escucha atenta y profunda de la realidad, no solo un análisis sociológico. Esto es: examinar la realidad con los ojos de Dios, no solo evidenciar carencias. 2) Interpretar: En este paso estamos llamados a discernir a la Luz de la Palabra y la Tradición. Esto es: profundizar algunos elementos y dinámicas que nos permiten interpretar adecuadamente las situaciones expuestas en el primer paso. Por tanto, este segundo momento consiste en comprender la realidad a la luz del Evangelio y de la Palabra de Dios. No es un análisis sociológico puro, sino un discernimiento comunitario, donde el Espíritu Santo es el verdadero protagonista. Se busca descubrir qué nos pide el Espíritu Santo hoy, discerniendo el sentido profundo de los acontecimientos. 3) Elegir: Es el paso de la decisión y la acción (el “actuar”). En esta tercera fase del discernimiento es necesario examinar instrumentos y prácticas pastorales, y cultivar la libertad interior necesaria para elegir aquellos que mejor nos permiten alcanzar el objetivo y abandonar aquellos que, en cambio, se manifiesten como menos apropiados. Se trata, por lo tanto, de una evaluación operativa y de una verificación crítica, no de un juicio sobre el valor o significado que esos mismos medios han podido o pueden revestir en circunstancias o en épocas diferentes. Este paso podrá identificar dónde es necesaria una reforma, un cambio en las prácticas eclesiales y pastorales para evitar el riesgo de cristalización. Por tanto, se trata de tomar decisiones concretas que reflejen la voluntad de Dios y movilicen la misión de la Iglesia, enfocándose en la transformación misionera.

 

[2] Los encuentros de obispos, vicarios y arciprestes en Villagarcía de Campos, se vienen realizando la primera semana de Cuaresma, desde 1980. Estos encuentros han sido un cenáculo para encontramos con el Señor, los hermanos y la misión. Y son un encuentro que sirven para acoger todos juntos el fuego del amor de Dios, como Iglesia que ora en común, celebra la Eucaristía, fuente de la sinodalidad, y encuentra un mismo aliento para la misión en la fuerza del misterio pascual.

[3] Fichas de trabajo: Ficha 1: La conversión pastoral. Personal y comunitaria. Ficha 2: Renovación del estilo pastoral. Ser más cercanos y misioneros. Ficha 3: Renovación del estilo pastoral. Ser más cercanos y misioneros. El esquema propuesto para cada ficha el mismo: 1) Claves sobre el tema, tomadas del Documento Final del Sínodo de la Sinodalidad: https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2024-10-26_final-document/ESP—Documento-finale.pdf 2) Texto de la Palabra de Dios. 3) Cuestionario.

 

 

 

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