08/04/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
El papa León XIV continuó este miércoles, 8 de abril, su ciclo de catequesis dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II, una serie iniciada el pasado mes de enero en sus audiencias generales.
En esta ocasión, el pontífice se detuvo en la constitución Lumen gentium, y centró su reflexión en la vocación universal a la santidad y en la vida consagrada.
“La santidad no es un privilegio para unos pocos, sino un don que compromete a todo bautizado”, afirmó el Papa, al tiempo que recordó que todos estamos llamados “a tender a la perfección de la caridad, es decir, a la plenitud del amor hacia Dios y hacia el prójimo”.
En este sentido, señaló que la caridad es “el corazón de la santidad a la que todos los creyentes están llamados”.
León XIV explicó también que los sacramentos son esenciales en este camino, ya que ayudan a crecer en una vida conforme a Cristo. Además, insistió en que el testimonio cristiano puede llegar hasta el martirio, al que definió como “supremo testimonio de fe y de caridad”, y recordó que todo creyente debe estar dispuesto a confesar a Cristo incluso en las situaciones más difíciles.
El Papa advirtió asimismo que la santidad no se reduce a un compromiso ético, sino que “concierne a la esencia misma de la vida cristiana, personal y comunitaria”, e invitó a todos a vivir un proceso constante de conversión.
En su catequesis, destacó también el valor de la vida consagrada como signo del Reino de Dios. Sobre los consejos evangélicos, afirmó que “no son prescripciones que encadenan la libertad, sino dones liberadores del Espíritu Santo”. Así, explicó que la pobreza libera del interés propio, la obediencia del afán de dominio y la castidad permite amar con un corazón íntegro.
Finalmente, León XIV recordó que el sufrimiento, vivido en unión con Cristo, puede convertirse en camino de santidad, y animó a los fieles a caminar con esperanza hacia el encuentro con Dios, confiados en la ayuda de la Virgen María.