AGENDA ACTUALIDAD DIOCESANA

28/02/2026

Centro -en la periferia- para escuchar

El sacerdote diocesano Policarpo Díaz interpreta la inauguración del Centro de Escucha Diocesano “Carmen Calzada” como un signo de una Iglesia que, desde la periferia, aprende a escuchar, acompañar y sembrar esperanza

 

“El Señor le dijo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a librarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel…»” Ex 3,7-8

Ayer se inauguraba en Salamanca el Centro de Escucha Diocesano  “Carmen Calzada”. De este modo tomaba cuerpo y arrancaba una vieja idea en la que se viene soñando y trabajando bastante tiempo atrás y -de paso- se rendía homenaje de gratitud a una impulsora de esta y de tantas iniciativas en la Diócesis de Salamanca, a través de Cáritas Diocesana de Salamanca, Carmen Calzada. Eureka y mis felicitaciones sinceras.

La sede de dicho centro son los locales parroquiales de la Parroquia de la Santísima Trinidad, en el “Barrio del Arrabal”. Que este “centro” no esté en el centro geográfico de la ciudad, sino en la periferia (los arrabales) de la misma, del mismo modo que los oídos no están en el centro del cuerpo -como si está por ejemplo el corazón- es todo un símbolo. Una símbolo ¿de qué? Al menos de estas tres cosas, en mi humilde opinión:

    • En primer lugar, de que “escuchar” (para el escuchante que es un artista y como todo arte requiere vocación, dones naturales y formación- , necesita una actitud de “salida”, como la que hay que hacer para ir desde el centro hacia la periferia. Hay que salir de las propias opiniones, juicios y prejuicios, visiones y cosmovisiones, y -una vez fuera y alejado y despojado, adentrarte en el “misterio” del otro. Y a este ejercicio ayuda mucho el cruzar, hasta físicamente, el Puente (romano, de hierro, de hormigón…), para encontrarte con la persona que en la otra orilla te espera como “tierra sagrada”.
    •  En segundo lugar, este centro ubicado en la periferia es un símbolo potente y elocuente de que para “hablar” (y ahora no pienso en el escuchante, sino en el hablante, que es el verdadero protagonista), también hay que hacer muchas veces un enorme viaje, que puede durar décadas, hasta que puedes hablar y asomarte con palabras, al mundo del interior de la propia persona, allá donde se cruzan los caminos de los sentimientos, las emociones, las heridas, los traumas, las frustraciones… Decía Luis Eduardo Aute, en una irónica canción que invitaba precisamente a asomarse al interior, que “es peligroso asomarse al interior”. Es peligroso porque te encuentras en la soledad más profunda. Es peligroso porque ves lo que no quieres ver y lloras lo que no has querido o no has podido llorar. Es muy “duro” asomarse al interior de lo que verdaderamente duele. Y no siempre tenemos suficientes herramientas para emprender la bajada a esos abismos. Por eso, si una vez que has iniciado ese viaje (éxodo), te encuentras con un oído amigo; con una mano que acaricia suave, con una boca cerrada, con una nariz que no hace ascos y con una persona que saborea como propia una historia que -normalmente es más amarga que dulce-… entonces, solo entonces, de obra el milagro de la comunión.
    • En tercer lugar, pienso ahora en el nivel más institucional. Si de algo sirven las instituciones, del tipo que sean, es para servir a las personas y a la sociedad. Que una Diócesis o cualquier institución vinculada de algún modo a la Iglesia, se embarque en proyectos de este tipo, proyectos humanitarios, solidarios, compasivos…, habla mucho y bien de su estado de salud. Evidentemente no es el primer proyecto que se inaugura y favorece la Diócesis de Salamanca o la Iglesia que camina en Salamanca. Cito sólo algunos (que me perdonen los que no se vean retratados y que tengan en cuenta que esto no puede ser un catálogo). Todos conocemos Ranquines, el Museo diocesano, Casa Talita, Padre Damián, Casa Samuel, Manos Unidas, Cáritas Diocesana, Proyecto Hombre, Centro materno infantil “Ave María”, el Comedor de los pobres, el Teléfono de la Esperanza, el piso tutelado Rosalía Rendú, la Pastoral de la Salud, la Pastoral Obrera, la Pastoral en el Tanatorio, la Pastoral Educativa, Santiago Uno, Puente Vida, la Pastoral Penitenciaria, los proyectos de Asdecoba, el montón de asociaciones de carácter solidario como Acción VeraPaz, Luz para Benín,… los proyectos solidarios de las cofradías y hermandades, los proyectos sociales de las parroquias, las delegaciones, los movimientos… son muchos. Pero hay todavía más, de todo calado, pero todos tienen en común la misión de humanizar. Lo verdaderamente llamativo y fabuloso, es que en tiempos de crisis y de repliegue, en tiempos de decrecimiento de fuerzas y de crisis de la fe, tiempos en los que estamos acostumbrándonos a cerrar, más que a abrir; a clausurar más que a inaugurar, es muy de agradecer (el primero a Dios), que la Iglesia siga diseñando caminos de salida para el encuentro.

Termino como es mi costumbre, con un par de citas musicales.

Primero una canción de Amaral, que se titula: “¡Cómo hablar!.” En la segunda estrofa encuentro un contenido fantástico sobre lo que es el misterio de la comunicación humana íntima:

“Como un pájaro de fuego que se muere en tus manos /
Un trozo de hielo deshecho en los labios /
La radio sigue sonando, la guerra ha acabado /
Pero, las hogueras no se han apagado aún…”

Y, por último, el que me parece a mí que es uno de los himnos más bellos que en la música española se han escrito sobre la necesidad de hablar y el arte de escuchar. El autor es el difunto Paul Donés, con su banda “Jarabe de Palo”. La canción se titula “Grita” y ojalá este nuevo Centro en el Arrabal, cumpla su preciosa misión.

Os dejo con la letra y el enlace y con esto me despido.

“Hace días que te observo
Y he contado con los dedos
Cuantas veces te has reído
Y una mano me ha valido
Hace días que me fijo
No sé qué guardas ahí dentro
Y a juzgar por lo que veo
Nada bueno, nada bueno
De qué tienes miedo
A reír y a llorar luego
A romper el hielo
Que recubre tu silencio
Suéltate ya y cuéntame
Y aquí estamos para eso
Pa’ lo bueno y pa’ lo malo
Llora ahora y ríe luego
Si salgo corriendo
Tú me agarras por el cuello
Y si no te escucho
¡Grita!
Te tiendo la mano
Tú agarra todo el brazo
Y si quieres más pues
¡Grita!
Hace tiempo alguien me dijo
Cuál era el mejor remedio
Cuando sin motivo alguno
Se te iba el mundo al suelo
Y si quieres yo te explico
En que consiste el misterio
Que no hay cielo, mar ni tierra
Que la vida es un sueño
Si salgo corriendo
Tú me agarras por el cuello
Y si no te escucho
¡Grita!
Te tiendo la mano
Tú agarra todo el brazo
Y si quieres más pues
¡Grita!
¡Grita!
¡Grita!
¡Grita!
Si salgo corriendo
Tú me agarras por el cuello
Y si no te escucho
¡Grita!
Te tiendo la mano
Tú agarra todo el brazo
Y si quieres más pues
¡Grita!”

¿Te gustó este artículo? Compártelo
IR A ACTUALIDAD DIOCESANA
.
Actualidad Diocesana

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies