23/04/2026

Este Domingo del Buen Pastor se proclamará el Evangelio de San Juan 10, 1-10, que nos habla de ovejas y pastores. Jesús se nos presenta como un Pastor amoroso: nos procura los mejores pastos, nos conduce hacia fuentes tranquilas y busca que reparemos nuestras fuerzas.
Nos dice san Juan que este Pastor amoroso llama a cada oveja por su nombre, nos conoce, para que le sigamos.
En el aprisco del Señor, Él es la puerta, asegura, y nos ofrece la libertad para entrar y salir, para encontrar los pastos necesarios y tener la vida abundante.
Pero seguir a Jesús es una aventura de valentía y decisión. En las calles de nuestra vida hay muchas puertas, muchas de ellas con aspectos luminosos, llenas de colorido y atractivos: de dinero, poder, placer, éxito, vidilla… Mas éstas son puertas falsas, que no conducen sino al hastío, la pelea, el tedio, la vanagloria y el desencanto.
La puerta que este Evangelio nos ofrece es la de la Buena Noticia del Reino. Ésta es la puerta que nos abre a la vida y a la vida abundante.
En este cuarto domingo de Pascua celebramos también la Jornada por las Vocaciones. ¿Qué puerta elegimos para entrar en la vida con Dios?
“Hijo, si emprendes en serio el camino de Dios, prepara tu alma para las pruebas que vendrán. Siéntate pacientemente ante el umbral de SU puerta, aceptando con paz los silencios, ausencias y tardanzas a los que Él quiera someterte”.
Tras la puerta del Reino vamos a tener que enfrentar cansancios, soledades, dolores y contratiempos, pero confiados en el Pastor que nos guía, tenemos asegurados verdes pastos y aguas cristalinas con las que podremos saciar el hambre y la sed que nos provocará el trabajo por el Reino.
El Señor es un Pastor que nos cuida y nos habla a cada uno por nuestro nombre porque nos conoce. Escuchemos su voz, hablemos con Él en la Oración para no dejarnos seducir por otras voces que asaltan el aprisco como cantos de sirenas. Si escuchamos la voz del Pastor, si le hablamos, su voz nos enamorará y así podremos decidirnos a seguirle para encontrar esa vida abundante que nos promete.
Mercedes Marcos, Talleres de Oración y Vida