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27/02/2026

Abre sus puertas el Centro de Escucha Diocesano “Carmen Calzada”, un hogar para el dolor compartido

La iniciativa, abierta a toda la sociedad, acompañará situaciones de duelo, soledad y crisis personales desde los locales de la parroquia de la Santísima Trinidad, en el barrio de El Arrabal

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

Si una persona se siente sola, atraviesa un duelo, vive una ruptura familiar, una enfermedad o simplemente necesita hablar sin ser juzgada, desde ahora tiene un lugar en Salamanca donde hacerlo. La Diócesis ha abierto el Centro de Escucha Diocesano “Carmen Calzada”, un espacio pensado para acoger, acompañar y sostener a quienes atraviesan momentos de sufrimiento.

El centro nace como fruto del Jubileo de la Esperanza y quiere ser una respuesta concreta ante una realidad cada vez más visible: la soledad no deseada, el desgaste emocional, las heridas que muchas personas arrastran en silencio. Es, ante todo, un espacio humano y cercano donde alguien escucha con tiempo, respeto y confidencialidad.

La inauguración comenzó con la bendición del obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, quien pidió que este lugar sea “espacio de acogida sincera”, donde “los corazones heridos encuentren alivio y consuelo” y donde se aprenda a “escuchar con paciencia, hablar con sabiduría, acompañar con respeto y amar sin medida”.

Tras la oración, se descubrió la placa situada a la entrada del centro, que lleva el nombre de Carmen Calzada, durante 26 años directora de Cáritas Diocesana de Salamanca. Visiblemente emocionada, aseguró que se trata de “un reconocimiento no merecido”, que interpreta como un gesto hacia toda la labor de Cáritas. Y dejó una frase que resume el espíritu del proyecto: “Si no escuchas, no puedes responder”. Para ella, la escucha no es solo una habilidad, sino “una vocación que hay que cultivar”, especialmente en la comunidad cristiana.

Una doble mirada

Durante la presentación del proyecto, el vicario de Pastoral, Andrés González Buenadicha, explicó que el centro nace de una “doble mirada”: al Evangelio y a la realidad social. “Antes de curar, Jesús hace que el otro nombre su herida”, recordó. Antes de explicar, antes de iluminar, escucha. En una sociedad marcada por la hiperactividad, la saturación digital y el individualismo, “hay mucha gente que necesita sentir que su historia importa”.

Por eso, subrayó, la escucha es “el primer gesto de caridad” y un acto profundamente cristiano. Incluso “revolucionario”. En tiempos en los que “el ruido se disfraza de diálogo”, escuchar se ha convertido en un acto de resistencia. El nuevo centro quiere ser un “espacio seguro y sagrado” donde el dolor pueda pronunciar su nombre sin miedo.

Por su parte, la delegada episcopal para una Iglesia Samaritana y de la Caridad, Mercedes Bayo, describió el proceso como un camino “coral y sinodal”, fruto de la inquietud compartida por parroquias, Cáritas, hospitales, Pastoral Penitenciaria y otros ámbitos donde el sufrimiento se hace visible.

Nada ha sido improvisado. Durante un año completo, 25 voluntarios procedentes de distintos ámbitos pastorales y profesionales recibieron formación mensual específica en relación de ayuda y counselling, acompañados por el Centro de Humanización de la Salud San Camilo de Madrid. El centro contará con reglamento interno, protocolo de actuación, supervisión y formación permanente. “Es verdad que funciona con voluntarios, pero voluntarios formados adecuadamente para el servicio que van a realizar”, subrayó Bayo.

Acompañar, no sustituir

El coordinador del centro, Francisco Iglesias,  junto a María Victoria Baída, explicó el funcionamiento concreto del servicio, que estará dirigido a personas que atraviesan duelo, soledad no deseada, enfermedad, rupturas, conflictos familiares o crisis personales.

“No es un recurso asistencial ni terapéutico“, insistió este responsable. Y no sustituye la atención psicológica o psiquiátrica cuando esta sea necesaria. “Es un servicio gratuito de acompañamiento basado en la relación de ayuda y la escucha cualificada”, concretó. Y dejó claro que no vienen a salvar a nadie, “venimos a acompañar”. Un gesto que, aunque parezca sencillo, puede cambiar una vida.

La atención será individualizada, con cita previa, y también se ofrecerán espacios grupales de escucha compartida, talleres y formación para agentes de acompañamiento.

Tras la intervención del coordinador, el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, subrayó que este centro quiere ser “una concreción sencilla pero profundamente evangélica” del Jubileo de la Esperanza. Recordó la escena de los discípulos de Emaús: Jesús se acerca, pregunta y escucha antes de explicar. “Esa es también nuestra vocación como Iglesia: caminar con las personas, escuchar su dolor y compartir su esperanza”, afirmó.

“Un acto de caridad”

En una sociedad “con muchas palabras, pero con demasiadas personas que se sienten solas”, ofrecer un espacio donde alguien pueda ser escuchado sin juicio, con tiempo y respeto, es “un acto de caridad”. Porque —añadió— “cuando una persona se siente verdaderamente escuchada, algo de esperanza vuelve a brotar en su interior”.

Francisco Iglesias es uno de los coordinadores del Centro de Escucha Diocesano

El obispo agradeció expresamente el trabajo de quienes han impulsado el proyecto, la formación de los voluntarios y el acompañamiento del Centro de Humanización de la Salud San Camilo, así como la cesión del espacio por parte de la parroquia de la Santísima Trinidad.

Dedicó también una palabra especial a Carmen Calzada. Poner su nombre al centro, dijo, no es solo un gesto simbólico, sino “reconocer una vida entregada durante décadas al servicio de los más vulnerables”, marcada por la cercanía y la escucha.

Finalmente, animó a parroquias, movimientos y comunidades a dar a conocer este nuevo servicio: “Que nadie en Salamanca tenga que atravesar el sufrimiento en soledad por desconocimiento”.

Una red que camina junta

El director del Centro de Humanización de la Salud San Camilo, José Carlos Bermejo, recordó que el primer servicio de escucha nació en 1997 y que actualmente existen 51 centros repartidos por España. “Sufrir en soledad es sufrir demasiado innecesariamente”, afirmó. “La vida nos hace sufrir por muchas circunstancias, pero no está previsto que el ser humano esté solo cuando sufre”. Los centros caminan juntos, se supervisan y comparten experiencias para mejorar la atención. Y desde hoy, Salamanca forma parte de esa red, el segundo que se abre en Castilla y León.

José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud San Camilo

Entre los voluntarios se percibe emoción y algunos nervios ante la tarea que tienen por delante. Una de ellas es Yolanda, quien explica que decidió implicarse porque “lo que me nace del corazón es aliviar el sufrimiento, especialmente de los más pobres y débiles”, y confía en que el centro sea “un germen” que ayude a tomar conciencia de la importancia de escuchar.

Otra de ellas es María Amparo, ya jubilada, reconoce que fue ella quien pidió formar parte del equipo: “Se me da mejor escuchar que hablar, y eso es tan importante que esa ha sido mi decisión”. Está convencida de que podrá ayudar “a quien me pida ayuda”.

En el barrio de El Arrabal

Desde ahora, en la iglesia vieja de El Arrabal, hay un lugar donde la Iglesia quiere aprender a escuchar antes de hablar. Un rincón donde el silencio no pesa y donde nadie tenga que atravesar el sufrimiento en soledad.

El párroco de la Santísima Trinidad, José Vicente Gómez, en la entrada al centro

También el párroco de la Santísima Trinidad, José Vicente Gómez, destacó el simbolismo del lugar cedido para el centro. Recordó el cuadro de la Trinidad que preside la parroquia, obra del misionero claretiano y pintor,  Mino Cerezo, donde el Espíritu aparece en actitud de escucha. Este espacio, que antes acogía iniciativas catequéticas, se convierte ahora en “un lugar nuevo de evangelización“, llamado a “escuchar al hombre y a la mujer de hoy que tanto sufre” y transmitirle el amor trinitario.

El acto concluyó con la firma del convenio de colaboración entre la Diócesis de Salamanca y el Centro de Humanización de la Salud San Camilo, formalizando así la incorporación del nuevo centro a la Red de Centros de Escucha. El acuerdo fue suscrito por el vicario general, Tomás Durán, y el director del Centro San Camilo, José Carlos Bermejo, sellando un acompañamiento que garantizará la supervisión y la formación permanente de los voluntarios.

Horario y forma de contacto

El Centro de Escucha Diocesano “Carmen Calzada” comenzará su funcionamiento la próxima semana. La atención será presencial y personalizada, mediante cita previa, de lunes a viernes, en horario de 16:30 a 18:30 horas.

Las personas interesadas pueden solicitar acompañamiento llamando al teléfono 923 12 89 15 o escribiendo al correo electrónico centrodeescucha@diocesisdesalamanca.com.

El centro está situado en la Carretera de la Fregeneda, 32, junto a la parroquia de la Santísima Trinidad (iglesia vieja de El Arrabal).

Desde ese espacio sencillo y luminoso, la Iglesia de Salamanca quiere ofrecer algo tan básico como transformador: dos oídos atentos y tiempo para quien necesite ser escuchado.

Más información en la web: https://www.diocesisdesalamanca.com/centro-de-escucha-diocesano/

El Centro de Escucha se encuentra ubicado en los salones parroquiales de la iglesia vieja de El Arrabal, en la Carretera de la Fregeneda.

 

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Tríptico del Centro de Escucha Diocesano

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