05/03/2026

Al hilo de este Evangelio, la pobre viuda (Mc 12, 41-44), nos acercamos a un tema muy querido por el papa Francisco en la exhortación Christus vivit (CV 253-258; EvGa 273-274): la vocación en la “lógica del don”, de la donación de la vida. La antropología de la donación. Allí nos dice: “Pero, ¿quién soy yo?”. Y tú puedes preguntarte quién eres y pasar toda una vida buscando quién eres. Pero pregúntate: “¿Para quién soy yo?”». Eres para Dios, sin duda. Pero Él quiso que seas también para los demás, y puso en ti muchas cualidades, inclinaciones, dones y carismas que no son para ti, sino para otros” [2].
El Evangelio de una pobre viuda sirve para meditar sobre la antropología de la donación y la pastoral vocacional [3]. Sí. Esta mujer ha entrado para siempre en el evangelio, es decir, “en el libro de los pequeños, de los desconocidos, de los sin nombre que son grandes ante Dios” (G. Dehn).
El Congreso diocesano “Vivo, ¿para quién?” se sitúa en este horizonte: mostrar la vocación —toda vocación—desde la perspectiva de sentir la vida como una donación. Y lo hará desde la oración, la vigilia de oración, las ponencias, los talleres, la música, la alegría compartida,… y la eucaristía final en la Catedral, presidida por el Sr. obispo, a la que invitamos a los párrocos a reducir el horario de misas, para poder asistir ellos y el Pueblo de Dios. ¡No podemos perdernos esta fiesta del don vocacional! ¡Apúntate ya!
En este contexto, propongo una breve reflexión que pueda ayudarnos a preparar y vivir el Congreso diocesano.
1. ¿Qué referentes de “donación” tenemos, en ocasiones, en nuestra sociedad y que son referentes para los jóvenes? [4]. Y también para los mayores. Vamos a seguir, en este apartado “A”, los estudios de la Revista Misión joven, citada a pie de página.
A. Veamos las donaciones que son fruto del narcisismo, del interés o de la manipulación.
Toda vocación debe ser acogida con cariño y con los brazos abiertos, pero eso no debe evitar un discernimiento de las verdaderas motivaciones. Hay que ayudar a superar estas donaciones tan interesadas y otras que, en el acompañamiento, se puedan descubrir. Es toda una labor pedagógica, paciente y de acompañamiento. Es imprescindible, para ello, de la ciencia social de la psicología, de la psicología religiosa. Son necesarios maestros y profesionales de esta necesaria ciencia social. Hoy, después de lo que ha pasado, en los seminarios esto se está ya realizando.
B. A esto hay que unir que la antropología de la donación se realiza en un mundo donde emerge una antropología cultural constructiva de la persona. Soy yo el que me construyo a mí mismo, y voy determinando con mi cuerpo y voluntad lo que quiere ser. Hasta puedo definir mi propio sexo. Desde el devenir cultural de mi vida y cuerpo, prescindiendo en ocasiones de lo natural y a veces de lo biológico, voy construyéndome, realizándome a mí mismo [6]. Hemos de procurar acoger para un diálogo esta antropología y ofrecer el camino del Evangelio. Pero hemos de hacerlo “entre” y “para” el mundo, no “contra”; sino que, en donación eclesial de sí misma, ofrece el camino del Evangelio sin perder su identidad [7], a través del diálogo y la “espiritualidad del buen samaritano” [8].
C. Donaciones sociales. Son un avance en el campo de la donación y, en muchas ocasiones, pueden ser un buen recurso pedagógico para “iniciar a los jóvenes” en la donación. Es importante cultivarlas.
Es un avance muy importante en la donación. Muy grande y muy de alabar todas estas donaciones. Gran cantidad de jóvenes “dan mucho” en estos campos y es una gran escuela de vida para la apertura de sí mismos, la pedagogía de saber abrirse y encontrar en la donación lo mejor de sí mismos. Hoy es necesario, en este tipo de experiencias, un acompañamiento a los jóvenes, que le dé hondura a la entrega realizada, para superar el oportunismo esporádico y fugaz de estas acciones, purificar las motivaciones y darle prolongación en el tiempo para iniciar un proceso de fe que lleve a vivir la vida como una vocación donada.
2. “Dio todo lo que tenía para vivir”. Esta viuda del evangelio.
Jesús observa lo que hace esta viuda, cuya “nada” se va a convertir en “todo”. Y alaba el gesto de la viuda, que “echó dos moneditas”. Es ahora cuando viene la sentencia de juicio que decíamos anteriormente, y que comienza por “Os digo en verdad…”: “esta pobre viuda ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba; esta, en cambio, ha echado todo lo que necesitaba, todo lo que tenía para vivir”. Es más encomiable dar desde la pobreza que desde la riqueza. Frente a las “ostentosas riquezas de los ricos que dan de lo que les sobra”, frente al “mucho” de los ricos, ella ha dado el “todo” desde la pobreza. Se entrega, se dona, es una testigo de la donación total [9].
3. Darse hasta perderse. Ella se ha entregado en esas dos moneditas; es una precursora de la donación que hará Jesús. Realizará lo mismo, pero dándose por entero. Es lo que ha venido anunciado todo el camino de subida a Jerusalén.
Es admirable que Jesús haya escogido el testimonio de una pobre viuda para explicar su entrega, la entrega de su vida “en rescate por muchos”. Jesús lo hará al hacerse pan y vino, comida y salvación de muchos (Mc 14,22-26). Y lo mismo hará en la cruz: será ofrenda total al Padre y a los hermanos. Jesús ya no dará todo lo que tiene, sino “se dará a sí mismo”, por entero, “en su cuerpo y sangre”. La donación total. Y lo hará desde la pobreza, como la viuda, porque “siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza” (2Cor 8,9).
¿Cómo ofrecer hoy a nuestras comunidades, a todos los miembros de las mismas este camino de donación, especialmente a los niños y jóvenes? Necesitamos una pedagogía nueva para la antropología de la donación y hacerla camino. Y solo puede realizarse, como niño pequeño” (Sal 130), a los hombros de Jesús [10].
Esto no se hace de forma automática no es fácil para nadie, ni para los mismos sacerdotes, ni para todos los miembros del Pueblo de Dios. No es cuestión de un paseo por el parque, sino que es una cuestión de santidad. El mismo Jesús “aprendió sufriendo a obedecer” (Cf. Heb 5,8); le costó miedo y angustia (Mc 13, 33-36). Vivirlo es un camino de aprendizaje no fácil y lento; en casi todas las ocasiones es vivir contracorriente, pues es necesario una comunidad que te acompañe e inicie, y una oración que te sostenga.
No es fácil decir hoy a los jóvenes, habitados por el deseo de amor, alegría y libertad, que la plenitud de la donación pasa por el servicio y la cruz. Pero en esta lógica del don es donde se encuentra la belleza, verdad, la bondad y la gracia: el camino de la donación y del Evangelio. Y ofrecer testimonios; si no lo ven, difícilmente lo encontrarán. Y hay muchos testimonios de existencias vocacionales logradas: en la vida matrimonial, en fidelidad esponsal y abiertos a la vida; en la vida consagrada, ya sea en el monte de la contemplación, ya en los lugares de pobreza extrema; en los laicos, en vocaciones para la Iglesia o en el mundo, donde hasta los puestos más humildes se convierten en imprescindibles para la sociedad. Su donación hizo funcionar la sociedad durante el confinamiento del COVID. Y también en los sacerdotes que dan su vida de manera generosa. Gracias a todos ellos.
¡Cantar esta belleza de la vocación es la finalidad de este Congreso! ¡Participa!
4. También nos puede servir esta catequesis eucarística: llamados a ser existencias eucarísticas [11], pues es la mayor expresión de la donación. La Eucaristía dominical es la escuela para vivir esta donación del todo: “vivir según el domingo” (San Justino) [12] .
No nos podemos perder este Congreso diocesano, que es un eco del Congreso nacional celebrado el año pasado en Madrid. Todos los que participaron lo vieron como una fiesta eclesial, de fraternidad y de misión compartida. ¡Participemos!
Lo dicho, allí no veremos si Dios quiere. Gracias a la Diócesis, primera organizadora del Congreso, con el Sr. Obispo a la cabeza, y a todos los que lo han diseñado con ilusión, generosidad y donación de sí mismos.
¡Inscribíos ya! Gracias.
Tomás Durán Sánchez,
Vicario general y Moderador de Curia
[1] https://www.diocesisdesalamanca.com/congreso-diocesano-de-vocaciones/
[2] Papa Francisco, Exhortación postsinodal “Christus vivit”, Roma 2019. Son imprescindibles el leer para la pastoral vocacional, los Capítulos VIII y IX.
[3] Evangelio de la viuda Mc 12,41-44. https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/marcos/.
[4] MISIÓN JOVEN, Antropología del don. Año LX. Nº 527. Diciembre, 2020.
[5] Cf. Sal 26,10; Qo 7,7; Prv 15,27; Es 33,15; Dt 10,17; Dt 16,19; Dt 27,25. Sabiduría para no ser engañados con regalos. Muy interesante. Os invitamos a leer y orar las citas.
[6] Cf. Eloy Bueno, La revolución antropológica. ¿Más allá del humanismo? Burgos, Monte Carmelo, 2020. Cf. Carlos Chana, Repensar al ser humano. Burgos, Monte Carmelo 2023.
[7] Concilio Vaticano II, Constitución “Gaudium et Spes”, Capítulo IV, nn. 40-45. Roma, 1964.
[8] Pablo VI, Discurso de Pablo VI en la Clausura del Concilio. Vaticano 7 de diciembre de 1965.
[9] Cf. Joel Marcus, El evangelio según Marcos. Tomo II, pág 985-933. Salamanca, Sígueme, 2011.
[10] Poesía 10: Florecilla tan antigua y nueva: https://marcelinolegido.es/wp-content/uploads/2024/04/Florecilla-tan-antigua-y-tan-nueva_Transcripcion.pdf
[11] Cf. ROSSANO SALA SDB, En las raíces del don. Misión joven, Año LX, nº 527. Diciembre 2020, pág. 5-17.
[12] Cf. Benedicto XVI, Exhortación Sacramentum caritatis, leer número 72. Roma, 22 febrero 2007. Pincha para leer el texto: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/apost_exhortations/documents/hf_ben-xvi_exh_20070222_sacramentum-caritatis.html