28/05/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
“Vida contemplativa: ¿por quién eres?” es el lema de la Jornada Pro Orantibus que la Iglesia celebra este domingo, 31 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, para agradecer y orar por la vida contemplativa. Una jornada que quiere poner rostro a tantas comunidades religiosas que, desde el silencio de sus monasterios, sostienen con su oración la vida de la Iglesia y las heridas del mundo.
Con motivo de esta jornada, el Servicio diocesano de Monasterios de Vida Contemplativa invita a los fieles a unirse al rezo de Vísperas que se celebrará este domingo, a las 19:00 horas, en el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, de las Clarisas de Cantalapiedra, y “sentir junto al Corazón de Cristo aquello que recuerda el papa Francisco en Dilexit no: ‘Cristo muestra que Dios es proximidad, compasión y ternura'”.
Además, ese día, a la misma hora, las Franciscanas Descalzas de Salamanca celebrarán también la oración de vísperas con testimonios en la iglesia de su monasterio, en la calle Ponferrada. Una celebración abierta a todos los fieles para unirse a la oración de la Iglesia y agradecer el testimonio de la vida monacal.
Esta jornada pone en valor una vocación que, en medio de una sociedad marcada por la prisa, el ruido, la dispersión interior y la tentación de medir la vida desde la eficacia inmediata, sigue mostrando que merece la pena buscar a Dios y poner en él el centro de la vida.
Los materiales preparados por la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada resaltan precisamente que la pregunta decisiva no es solo “qué podemos hacer y esperar”, sino también “por quién somos, vivirmos y actuamos, por quién alzamos la mirada ”.

En esa misma línea, el sacerdote José Carlos López Alejo, del Servicio diocesano de Monasterio de Vida Contemplativa, anima a tener presentes “a quienes muestran con su vida que merece la pena emplear toda una vida en la búsqueda del rostro de Dios”.
Asimismo, recuerda que los contemplativos, “dejándolo todo, se exponen a la soledad y al silencio para vivir de lo esencial”, y que precisamente “viviendo de lo esencial encuentran también una profunda comunión con los hermanos, con cada hombre”.
López Alejo señala que esta vocación, “halla respuesta en un camino, en la búsqueda de toda una vida”, un camino que “merece la pena dar tiempo a Dios para que actúe con su Espíritu”.
La Diócesis de Salamanca cuenta actualmente con una variada presencia de vida contemplativa, considerada el “pulmón espiritual” de la Iglesia diocesana. 239 Monjas y monjes contemplativos sostienen cada día, desde la oración silenciosa y la vida fraterna, la misión de la Iglesia y las necesidades de tantas personas que acuden a ellos para pedir consuelo, cercanía y oración.

Esta presencia se concreta en el Monasterio masculino de San José, en Las Batuecas, donde viven los Carmelitas Descalzos, y en 16 comunidades femeninas repartidas entre la ciudad de Salamanca y distintos pueblos de la diócesis.
En la capital salmantina están presentes las Agustinas Recoletas, las Dominicas, las Franciscanas de la Tercera Orden, las Salesas Reales y tres comunidades de Clarisas. En Alba de Tormes se encuentran también las Benedictinas, las Carmelitas Descalzas e Isabeles; en Vitigudino, las
Agustinas Recoletas; y en Cantalapiedra, las Hermanas Clarisas, que forman la comunidad contemplativa más numerosa de la diócesis, con más de medio centenar de religiosas.
A ellas se suman otras cuatro comunidades de Carmelitas Descalzas en Cabrerizos, Peñaranda de Bracamonte, Las Veguillas y Mancera de Abajo, que continúan manteniendo viva la presencia de la vida contemplativa.
