03/06/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La Memoria 2025 de Cáritas Diocesana de Salamanca refleja una realidad marcada por el incremento de las situaciones de vulnerabilidad, especialmente entre los jóvenes, las dificultades de acceso a la vivienda y el aumento de los problemas de salud mental. Así se puso de manifiesto durante la presentación pública de los datos del último ejercicio, celebrada este martes, 2 de junio con motivo del Día de la Caridad y de la próxima solemnidad del Corpus Christi.

Durante su intervención, el obispo, Mons. José Luis Retana, agradeció públicamente la labor desarrollada por Carmen Calzada, que ha estado vinculada a Cáritas durante más de cuarenta años, los últimos veintiséis como directora de la institución, y dio la bienvenida a José Manuel Lázaro como nuevo director. Asimismo, recordó que el lema de la campaña de este año, “Elige amar, elige comunidad”, constituye una llamada a fortalecer los vínculos fraternos y a situar a las personas más vulnerables en el centro de la acción social y eclesial.
Por su parte, el delegado episcopal de Cáritas, Juan Pedro Melgar, destacó que el lema de la campaña invita a reconocer que nadie puede recorrer solo el camino de la vida y que es necesario seguir construyendo espacios de acogida, escucha, diálogo y cuidado mutuo. En este sentido, subrayó que la respuesta de la Iglesia ante las distintas formas de fragilidad no puede ser la indiferencia, sino el compromiso por generar comunidades cercanas capaces de acompañar y ofrecer esperanza.

La realidad social que refleja la memoria fue presentada por el director de Cáritas, José Manuel Lázaro, quien advirtió de que, aunque Salamanca continúa avanzando, cada vez son más las personas que se quedan atrás. En este sentido, recordó que el último informe FOESSA cifra en 352.000 las personas que viven en situación de exclusión social en Castilla y León.

Entre las principales preocupaciones señaladas por Cáritas se encuentra el acceso a la vivienda, que calificó como una de las nuevas fronteras de exclusión social. También mostró su preocupación por la situación de los jóvenes, recordando que uno de cada cuatro se encuentra en situación de exclusión. Según explicó, cada vez son más frecuentes los casos de personas que, aun teniendo empleo, no logran cubrir adecuadamente gastos básicos como el alquiler o los suministros, una situación que repercute también en el incremento de los problemas de salud mental.
No obstante, Lázaro quiso destacar que la memoria es también una “fotografía de la esperanza”, construida gracias a la implicación de las personas acompañadas, los voluntarios, los trabajadores, las parroquias, los socios, los donantes y las distintas instituciones que colaboran con la entidad.
En cuanto a los datos concretos de la actividad desarrollada durante 2025, el secretario general de Cáritas, José María Rodríguez, explicó que la entidad acompañó a 10.300 personas a través de sus 23 programas de intervención y de los 11 centros distribuidos por toda la diócesis.

Uno de los ámbitos donde más ha crecido la demanda ha sido el de la inserción laboral. A lo largo del último año, 1.492 personas participaron en procesos de orientación, formación y búsqueda de empleo, cerca de 400 más que el año anterior. Gracias a este trabajo, se lograron 119 inserciones laborales. Además, la empresa de inserción La Encina Servicios Integrados, promovida por Cáritas, mantuvo una plantilla de 35 trabajadores.
La atención a las personas en situación de exclusión social continuó siendo otro de los ejes fundamentales de la acción de Cáritas. El recurso Espacio Abierto atendió a 584 personas, mientras que el Centro Padre Damián acogió a 130 residentes y acompañó a otras 339 personas. Asimismo, el programa de atención a las drogodependencias trabajó con 339 personas, mientras que el centro de salud mental Ranquines atendió a 84 usuarios.
Precisamente en el ámbito de la salud mental, la entidad ha ampliado durante el último año su presencia en el medio rural, con actuaciones estables en las zonas de Peñaranda y Guijuelo, con el objetivo de acercar estos recursos a las personas que viven fuera de la capital.

La red de las 19 Cáritas parroquiales de la diócesis acompañó durante el pasado año a 1.430 familias, principalmente mediante ayudas destinadas al mantenimiento de la vivienda y a la cobertura de necesidades básicas. Solo en este ámbito, la inversión superó los 1,1 millones de euros.
En relación con la población migrante, Cáritas atendió a 1.366 personas, de las cuales 366 participaron en las actividades del Centro Intercultural Baraka, un espacio orientado a favorecer la convivencia, la integración y la participación social.
La Memoria 2025 recoge también el balance económico de la institución, que cerró el ejercicio con unos gastos de 5.037.359 euros y unos ingresos de 5.028.015 euros. Del total de los recursos obtenidos, el 60,7 % procedió de aportaciones privadas, mientras que el 39,3 % correspondió a financiación pública.
La presentación concluyó con una invitación a la ciudadanía a seguir colaborando con Cáritas mediante el voluntariado, las aportaciones económicas y la participación en las actividades organizadas con motivo del Corpus Christi.

Además, entre los días 1 y 7 de junio se proyectará el logo de Cáritas en la fachada de la iglesia de San Martín. Y el 7 de junio se iluminará de rojo la fuente de Puerta Zamora, como símbolo de nuestra misión compartida de amor, fraternidad y compromiso.