17/12/2025
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
“Donde caben dos, caben diez… pero ¿deberían?”. Con este lema, Cáritas Diocesana de Salamanca ha presentado su nueva campaña de Operación Vivienda 2025, centrada en una realidad cada vez más extendida y normalizada: el hacinamiento como consecuencia directa de la dificultad para acceder a una vivienda digna.
Durante la rueda de prensa, el delegado episcopal de Cáritas diocesana de Salamanca, Juan Pedro Melgar, ha recordado que la vivienda “no es un lujo ni un bien de consumo”, sino un derecho humano fundamental, reconocido en la Constitución y en los tratados internacionales. Sin embargo, ha advertido de la contradicción actual: “no puede ser al mismo tiempo un derecho y un bien de mercado que expulsa a quienes menos tienen”.
Según el último informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en Castilla y León, uno de cada cinco habitantes tiene dificultades para acceder a un hogar, y dos de cada tres personas en situación de exclusión carecen de una vivienda adecuada. En Salamanca, la situación se agrava por la subida del precio del alquiler —un 50% en la última década, pasando de 6,2 a 9,5 euros por metro cuadrado—, los estrictos requisitos de acceso y el aumento de las viviendas destinadas a uso turístico.
La trabajadora social del Área de Acogida de Cáritas Salamanca, Rosa Rodríguez, ha puesto rostro a esta realidad desde la experiencia diaria de acompañamiento. Ha explicado que muchas familias se ven obligadas a compartir vivienda con otras familias completas o a vivir en una sola habitación, destinando hasta el 70% de sus ingresos al pago del alquiler y los suministros. “Después de pagar la vivienda, muchas familias entran directamente en pobreza severa”, ha señalado.
Esta situación, lejos de resolverse, se está consolidando. El hacinamiento genera graves consecuencias: problemas de convivencia, deterioro de la salud física y emocional y, especialmente, dificultades para el desarrollo de los menores, que carecen de espacios adecuados para descansar o estudiar. “No es una elección, es una estrategia de supervivencia forzada”, ha subrayado Rodríguez.
Durante el último año, Cáritas Salamanca ha acompañado a 1.393 familias, concediendo 2.238 ayudas a 725 de ellas, con un gasto total de 682.928 euros, destinados principalmente al alquiler y a los suministros básicos. Sin embargo, la recaudación de la campaña apenas alcanzó los 53.222 euros, lo que limita la capacidad de respuesta de la entidad.
Los perfiles más frecuentes son parejas jóvenes con hijos, familias monoparentales, especialmente mujeres solas con menores a cargo, personas con trabajos precarios, inmigrantes en situación irregular, personas con enfermedades crónicas, personas sin hogar y mayores con pensiones bajas, muchos de ellos viviendo en habitaciones.
Desde Cáritas se ha insistido en la necesidad de medidas estructurales, como el impulso de un parque público de vivienda en alquiler asequible, la movilización de viviendas vacías, la limitación de precios en zonas tensionadas y la regulación de las viviendas de uso turístico.
La campaña se completa con varias acciones de sensibilización y solidaridad: la venta de totebags solidarias con el lema de la campaña, el Círculo de Silencio por una vivienda digna, que se celebrará el jueves, 18 de diciembre, a las 20:00 horas en la Puerta Zamora, y la colecta en las parroquias los días 20 y 21 de diciembre.
Además, Cáritas anima a colaborar a través de donativos en su sede, por transferencia bancaria o mediante Bizum (38119), indicando el concepto Operación Vivienda.
Juan Pedro Melgar ha cerrado la presentación recordando que el compromiso con las personas más vulnerables “no es opcional, sino un mandato del Evangelio“, y ha hecho un llamamiento a la corresponsabilidad: “Detrás de cada cifra hay nombres y apellidos. No podemos permitir que las familias queden excluidas por no tener un hogar”.