ACTUALIDAD DIOCESANA

28/04/2024

¿Cuál es mi “sensación pascual”?

En su comentario al evangelio de este V Domingo de Pascua, el sacerdote Mariano Montero insta a reflexionar sobre cuál es nuestra “sensación pascual” a tan solo dos domingos de Pentecostés

 

MARIANO MONTERO, SACERDOTE ADSIS

Ya estamos en el V Domingo de Pascua y solo quedan dos para Pentecostés. ¡Cómo pasa el tiempo! Y es que no solo hay un tiempo cronológico (el que marcan el reloj y el calendario), sino también un “tiempo psicológico” (nuestra vivencia personal del paso de los días). Por otro lado, también el cambio climático nos ayuda a darnos cuenta de que las cosas no son lo que parecen. Cada vez hablamos más de la “sensación térmica”: o sea, que una es la temperatura real que mide el termómetro y otra es la que podemos estar sintiendo nosotros, que nos lleva a buscar más el calor o el frío que notamos que nos falta.

Aplicando estas reflexiones a los Tiempos litúrgicos, ¿podríamos identificar nuestra “sensación pascual”? Se trataría no solo de contar cuántos Domingos de Pascua han pasado ya este año, sino de tomar conciencia del “poso” que están dejando en nuestro corazón y nuestra vida. ¿En este V Domingo, cuál es tu “sensación pascual”? Se me ocurren tres pistas que nos pueden ayudar a responder a esta pregunta:

1. Palabras para una vida resucitada.- Lo que dice Jesús en los evangelios de Pascua nos lo dice a nosotros, a los discípulos que escuchamos su Palabra cada domingo. Hagamos memoria de lo que nos ha dicho hasta hoy: “Alegraos”… “No tengáis miedo”… “Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea, allí me verán”… “Paz a vosotros”… “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos”… “Dichosos los que crean sin haber visto”… “Palpadme”… “Vosotros sois testigos de esto”… “Yo soy el Buen Pastor”… “Te conozco y doy mi vida por ti”… “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos”… “Permaneced en mí”… En todo este camino, ¿qué ha calentado más tu corazón?

2. Un despliegue de gracia sacramental.- Se multiplican en este tiempo las preparaciones y celebraciones de bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y bodas. Las familias se reúnen para festejar la vida y compartir la alegría.                                                                                                                Como ocurre con la primavera, las flores que adornan las iglesias en la medida en que se suceden estas celebraciones son signo de un misterio de vida y gracia más profundo. Todo surge de la Pascua. Jesús resucitado es una fuente incesante de vida nueva. ¿Cómo hago mía esta alegría sacramental de tantos en este tiempo?

3. Los Hechos de los Apóstoles del siglo XXI.- El recorrido dominical y diario del Libro de los Hechos de los Apóstoles nos acerca con asombro a cómo la presencia y misión del Resucitado se prolonga en la vida entregada de los primeros discípulos. Hoy, en nuestro mundo de guerras permanentes, enfrentamientos incesantes, hambres evitables y desprecio por la vida, los cristianos estamos llamados a vivir más del Espíritu de Cristo que del espíritu de la mundanidad. Con él, podríamos escribir en nuestra vida de todos los días “los Hechos de los Apóstoles del siglo XXI”. 

Sigamos escuchando a Jesús en estos domingos de Pascua que nos quedan, preparemos el corazón para Pentecostés. Y, si te ayuda, haz de vez en cuando el ejercicio de responder a esta sencilla pregunta: ¿Hoy, cuál es mi “sensación pascual”?

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