AGENDA ACTUALIDAD DIOCESANA

05/06/2026

Cuatro encuentros con el Papa que marcaron la vida de un laico salmantino

Francisco Delgado, Curro, participará este fin de semana en el encuentro con el papa León XIV en Madrid. Será el tercer pontífice al que vea de cerca a lo largo de su vida, una experiencia que comenzó cuando apenas tenía siete años y que, asegura, siempre ha dejado huella en su compromiso con la Iglesia

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

Su primera imagen de un Papa se remonta a noviembre de 1982. Tenía siete años cuando sus padres le llevaron a Alba de Tormes para participar en la histórica visita de san Juan Pablo II. Aquel niño todavía no era consciente de la dimensión universal de la Iglesia, pero conserva grabado el recuerdo de una provincia entera movilizada para recibir al pontífice.

“Recuerdo los trenes abarrotados que salieron de Salamanca y la ilusión con la que personas de todas las edades acudieron al encuentro”, rememora. Aquella jornada le permitió tomar conciencia, por primera vez, de que la realidad de su parroquia formaba parte de algo mucho más grande.

Pasaron más de veinte años hasta su siguiente encuentro con Juan Pablo II. Fue en 2003, en el aeródromo de Cuatro Vientos de Madrid. Curro tenía entonces 28 años y acababa de regresar a Salamanca tras varios años viviendo fuera y con una menor implicación en la vida eclesial. Aunque desde la diócesis apenas se completaron tres autobuses, la imagen de miles de jóvenes reunidos en torno a un Papa ya anciano le impresionó profundamente.

 

Una frase de Juan Pablo II

Entre los recuerdos de aquella jornada conserva especialmente una frase pronunciada por Juan Pablo II: “Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen”. Un mensaje que, según reconoce, influyó en su decisión de implicarse de nuevo en la parroquia. Poco después comenzó su labor como catequista de Confirmación en San Juan Bautista, acompañado por el entonces coadjutor, Pablo Lamamié, y el párroco José Antonio Flores.

La siguiente etapa llegó en 2005 con la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, la primera presidida por Benedicto XVI. A sus 30 años decidió aprovechar las vacaciones para unirse al pequeño grupo de la diócesis de Salamanca que viajó a Alemania. Allí descubrió de forma más intensa la universalidad de la Iglesia. Miles de jóvenes de todos los continentes compartían celebraciones, catequesis y momentos de convivencia. “Podías hablar con cualquiera aunque no le conocieras de nada”, recuerda.

Más allá del ambiente festivo, aquella experiencia le hizo reflexionar sobre la realidad de la Pastoral Juvenil en Salamanca. Al regresar, sentía que era necesario hacer algo para acompañar a los jóvenes y ayudarles a permanecer vinculados a la vida de la Iglesia.

Peregrinos salmantinos en la JMJ Colonia 2005, acompañados por el obispo de Salamanca, Mons. Carlos López y el entonces delegado de Pastoral Juvenil, Miguel Sánchez Marugán

El impulso de la JMJ de Madrid

La Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, en 2011, supuso para Curro una implicación todavía mayor. Formaba parte entonces de la Comisión Diocesana de Pastoral Juvenil y, junto al sacerdote Policarpo Díaz y otros colaboradores, recorrió parroquias de toda la diócesis animando a los jóvenes a participar en un acontecimiento que se celebraba prácticamente a las puertas de casa.

A pesar de encontrar en muchas comunidades una presencia juvenil escasa, el esfuerzo dio fruto. Cerca de 250 personas se sumaron finalmente al grupo diocesano que participó en la JMJ.

“Lo que más recuerdo es el subidón con el que volvimos”, afirma. Un entusiasmo que no quedó solo en emociones pasajeras. De aquella experiencia nació el grupo de jóvenes SJB de la parroquia de San Juan Bautista, impulsado junto a la religiosa Electra, de las Josefinas Trinitarias, y con el apoyo del párroco José María Miñambres.

Mirando ya a León XIV

Este fin de semana participará en Madrid en el encuentro con el papa León XIV junto al grupo de peregrinos de la Diócesis de Salamanca que participará en la eucaristía del Corpus en Cibeles. Más que el acontecimiento en sí, Curro espera que la experiencia vuelva a convertirse en un punto de partida.

“Lo importante no es solo estar allí, sino volver con ganas de hacer cosas”, explica. Como ocurrió tras sus anteriores encuentros con los papas, confía en que esta nueva cita sirva para fortalecer su compromiso con la Iglesia local y para renovar la ilusión de quienes participen.

Después de más de cuatro décadas entre aquel niño que viajó en tren a Alba de Tormes y el adulto que se prepara para encontrarse con León XIV, Curro mantiene intacta una convicción: los grandes acontecimientos de la Iglesia tienen sentido cuando se transforman en servicio cotidiano en las parroquias y comunidades. Porque, como recuerda citando el Evangelio, “la mies es mucha y los obreros son pocos”.

¿Te gustó este artículo? Compártelo
IR A ACTUALIDAD DIOCESANA
.
Actualidad Diocesana

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies