11/02/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
Los catálogos de las exposiciones temporales celebradas en el Palacio Episcopal durante 2025: Peregrinos de Esperanza, del sacerdote y pintor Vicente Molina, y Vidal González Arenal (1925-2025), dedicada al centenario del fallecimiento del artista vitigudinense, están disponibles en la Casa de la Iglesia. Se presentan como memoria viva de dos propuestas que marcaron el programa cultural diocesano del pasado curso.
A lo largo de sus páginas, ambas publicaciones recogen una cuidada selección de las obras expuestas, acompañadas de textos explicativos que permiten profundizar en el lenguaje artístico contemporáneo de Vicente Molina como en la trayectoria de Vidal González Arenal.
La exposición Peregrinos de Esperanza, inspirada en la bula de convocación del Jubileo Ordinario 2025, Spes non confundit, se articuló en tres capítulos: Una palabra y un camino de esperanza; Los signos y las llamadas de esperanza; y, Anclados en la esperanza. La muestra pudo visitarse entre enero y mayo en las salas Núñez Solé y de la Contemplación del Palacio Episcopal.

El vicario general de la Diócesis de Salamanca, Tomás Durán, introduce este catálogo, donde explica que el artista invitaba en su exposición a “‘ver’ nuestra vida, la de la humanidad y recorrer la historia y el cosmos de una manera nueva”, capaz de transcender los acontecimientos y descubrir en ellos la presencia pascual de Cristo.
Desde el Evangelio de San Lucas, propone un itinerario en cuatro claves: Los ojos pascuales que escriben un evangelio, Los ojos pascuales que describen la historia, Los ojos pascuales están envueltos en la Gloria del Padre y Peregrinos de la esperanza que esperan la mirada última: “Verle tal cual es” (1 Jn 3,2)
Tomás Durán resume su experiencia ante la muestra como “una herida encendida, pascual, esperanzada”. En la presentación evocó el poema de Miguel Hernández “Llegó con tres heridas” y destacó que Vicente Molina, “desde las heridas de la vida, en la fragilidad, ha sido capaz de mostrar la Pascua encendida”, y añadió que el visitante salía de la exposición “encendido, iluminado con la esperanza, una esperanza que transforma “en la fe de los testigos de la historia de la Salvación, que tienen ojos nuevos”.
Por su parte, Montserrat González señaló que trabajar con la obra de Molina, “ha sido un regalo” para ella y subrayó que sus composiciones -en las que hace uso de materiales humildes cargados de fuerza expresiva- se centran en realidades humanas como el dolor, la fragilidad, la enfermedad o la migración, “nunca dejan indiferente al espectador”.
El propio Vicente Molina compartió que su creación nace de su experiencia vital y explicó que la pintura es “una prolongación de mi sacerdocio” y “una vivencia sacra”, donde aparecen “heridas, sí, pero luminosas”, que hablan al mismo tiempo de dolor y esperanza. Agradeció, además, a la Diócesis de Salamanca su apuesta por “promover un arte que provoque la evangelización y el diálogo con la cultura actual”.
La exposición dedicada a Vidal González Arenal permaneció abierta entre junio y noviembre en el Palacio Episcopal. El catálogo incluye también las piezas expuestas en la muestra que albergó la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, en Vitigudino, del 6 de julio al 6 de septiembre de 2025. Allí se pudieron contemplar las pinturas del retablo mayor, junto a cinco obras del artista procedentes de la comunidad agustiniana y de distintos puntos de la comarca de Vitigudino, así como alguna versión de sus composiciones.

La publicación reúne obras pertenecientes a la colección familiar, a instituciones religiosas y a colecciones particulares, entre ellas dos retratos, un Sagrado Corazón y La Virgen entregando un cinturón a San Agustín y Santa Rita.
Para Marta García Cienfuegos, familiar del artista, con esta conmemoración se ha cumplido el objetivo de “mostrar la obra del pintor de una manera cercana y didáctica, enmarcada en su contexto histórico, resaltando sus técnicas, mostrando sus raíces salmantinas a través de sus obras costumbristas y su faceta más personal reflejada en pinturas de la familia de escenas cotidianas”. Para ella, este catálogo constituye “un bonito testimonio que permitirá que perdure este merecido homenaje”.
La escritora Charo Alonso destacó la ternura presente en muchas escenas familiares y populares y recordó que, aunque las exposiciones son temporales, “el trabajo permanece gracias a los catálogos”, que permiten seguir disfrutando de las piezas y del estudio realizado.
Tanto las dos exposiciones como sus catálogos son fruto de un trabajo compartido, y “muy sinodal”, llevado a cabo por el equipo apostólico del Servicio diocesano de Patrimonio Artístico y Cultural, como explicó su responsable, el sacerdote Tomás Gil, durante la presentación de los catálogos celebrada el pasado 4 de diciembre.
La responsable maquetación y diseño, Carmen Borrego, explicó que el objetivo fue crear una publicación “en la que las obras se vieran bien y apeteciera leerlo”, cuidando tanto la imagen como la presentación de los textos.