23/01/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La familia franciscana en todo el mundo inició el pasado 10 de febrero la celebración del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís. Este aniversario marca el inicio de un Año Jubilar Franciscano que no se limita a recordar la muerte de San Francisco, ocurrida en 1226, sino que la contempla y celebra como su Pascua, “el paso confiado a la plenitud de la vida junto a Dios”. Ocho siglos después, este tiempo jubilar es acogido como un tiempo de gracia para volver a lo esencial, a renovar la fidelidad al Evangelio y a redescubrir su carisma, su forma sencilla y evangélica de seguir a Cristo.
El octavo centenario se abrió con una celebración solemne en la Basílica de Santa María de los Ángeles en Porciúncula (Asís, Italia), donde el poverello de Asís pidió ser enterrado, y se prolonga allí donde las comunidades franciscanas están presentes. En la Diócesis de Salamanca, este Año jubilar se vive desde la diversidad de comunidades y vocaciones que beben del carisma de San Francisco y hacen visible hoy su legado espiritual: la vida contemplativa, la vida religiosa activa, el compromiso de los laicos y la piedad popular.
El VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís forma parte de un camino que la familia franciscana viene recorriendo desde hace tres años. Así lo explica la superiora de las Franciscanas de la Tercera Orden de Salamanca, la Madre Soledad, al situar este Año Jubilar en un contexto más amplio: “Han sido una serie de centenarios: el octavo centenario del primer belén, en 2023 (se considera a San Francisco de Asís el iniciador de ello) ; el del Cántico de las Criaturas, en 2025; y ahora el octavo centenario del Tránsito de San Francisco de Asís, en 2026”.

Este camino jubilar también se hace visible en Salamanca, donde la familia franciscana está presente a través de distintas realidades y vocaciones que comparten la misma inspiración evangélica: Clarisas, Orden los Hermanos Menores Capuchinos, la Orden Franciscana Seglar, las Franciscanas de la Tercera Orden y la Hermandad Franciscana.
En concreto, la comunidad de Franciscas descalzas (clarisas) celebraron con una eucaristía el inicio del octavo centenario en su iglesia del Monasterio de la Purísima Concepción. Su superiora, la Madre Sonia, señala que el Jubileo Franciscano es vivido como “una gran alegría y una gracia”, como un auténtico don. “Nos ha dado muchísima más alegría cuando el papa León XIV, al concluir el Año de la Esperanza, ahora nos regala a toda la Iglesia, no solo a la Orden Franciscana, el Año de San Francisco”.
Para las Franciscas Descalzas, este año es además doblemente jubilar, ya que conmemoran los 425 años de la fundación de su comunidad en Salamanca. Un aniversario que, según explica su superiora, es motivo para renovar el compromiso vivido a lo largo de los siglos: “Es motivo para intentar vivir con fidelidad, entrega y coherencia el carisma que nos han legado tanto San Francisco y Santa Clara, como las hermanas que nos han precedido”.

Durante este Año Jubilar tienen previsto programar algunas conferencias y actividades formativas, tanto de San Francisco como de su fundación, que irán anunciando progresivamente.
Además, al tratarse de una iglesia franciscana donde se puede peregrinar y ganar la indulgencia plenaria, la comunidad invita a toda la Iglesia diocesana a participar en su vida litúrgica. Y recuerdan que la iglesia de su monasterio, en la calle Ponferrada 23, permanece abierta con la exposición del Santísimo de 11:00 a 13:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas, ofreciendo a los fieles la posibilidad de unirse a los momentos de oración y celebración.
Para la Madre Sonia, hay rasgos de San Francisco que considera que siguen siendo actuales para el hombre de hoy son “el seguimiento de Jesús -el Evangelio-, la ser personas de paz y diálogo, la alegría franciscana, la sencillez, la pobreza y la humildad”. Y remarca que, “todo esto que San Francisco lo tenía tan vivo, también es muy actual para nosotros en los tiempos que estamos viviendo”.
En esta misma línea, la Madre Soledad subraya que el mensaje del santo de Asís sigue interpelando hoy, especialmente en su manera de vivir la fraternidad: “Hay rasgos muy necesarios e importantes, como el llamarnos hermanos unos a otros, porque para Dios todos somos hijos suyos. San Francisco tenía ese carisma y esa gracia de ver en todo —personas, acontecimientos, incluso en lo que no entendía— la mano de Dios. Para él todo era fraternidad”.

Desde hace un año, el último jueves de cada mes, las comunidades franciscanas de Salamanca —Franciscanas de la Tercera Orden, padres Capuchinos, Orden Franciscana Seglar y la Hermandad Franciscana— se reúnen para orar juntas a las 19:00 horas en la iglesia del Convento de Madre de Dios, en la plaza de San Benito. Una oración franciscana abierta a todos, preparada cada mes por una de las comunidades, y que durante este año jubilar se vive con un sentido especialmente intenso.
“Vienen personas muy diversas, y lo que nos une es Dios y el deseo de Él, la sed de Dios que todos llevamos en el corazón”, explica la Madre Soledad. “Nos reunimos para estar con Él, para alabarle y, como nos decía san Juan Pablo II, para dejarnos amar por Él. Y eso se nota en estos momentos de oración”.

El VIII Centenario del Tránsito de San Francisco se entrelaza en Salamanca con otra fecha significativa: el décimo aniversario de la Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad, erigida canónicamente en 2016.
Su hermano mayor, Javier Blázquez, explica que esta doble conmemoración la vivirán en un clima de comunión: “Lo celebraremos en familia, con la hermandad y también con las comunidades franciscanas de Salamanca, especialmente con las Franciscas descalzas, donde está nuestra sede canónica, y con los padres Capuchinos y las hermanas Terciarias”.
A lo largo de este año, la hermandad desarrollará un programa de cultos y actividades, entre las que destaca una eucaristía de acción de gracias por su décimo aniversario, el próximo 15 de mayo. Además, en el mes de febrero acercarán a Salamanca la exposición fotográfica itinerante: Los guardianes de la tumba de Jesús, del fotoperiodista francés Thomas Coex, que ofrece una mirada cercana a la vida cotidiana de los frailes franciscanos en Tierra Santa. La muestra podrá visitarse en el atrio exterior de la Catedral del 5 de febrero al 25 de marzo.

Además llevarán a cabo una propuesta artística y espiritual, junto al grupo evangelización diocesano Fe y Arte, en torno al Cántico del hermano sol; una exposición sobre la figura de San Francisco y la historia de la Hermandad Franciscana en el Palacio Episcopal; la presentación de un documental sobre el franciscano Fray Romualdo Fernández Ferreira; y, una peregrinación a Asís, del 24 al 30 de agosto.
Blázquez recuerda que la finalidad de la hermandad es clara: “Promover la fe cristiana a través de la devoción a Cristo, en nuestro caso al Cristo de la Humildad, y desde el carisma franciscano, muy especialmente vinculado a la Custodia de Tierra Santa”.
Un compromiso que se traduce anualmente en una ayuda concreta. Como detalla, “aproximadamente el 75 % de nuestros ingresos se destinan cada año a Tierra Santa“. En 2025, añade, la hermandad ha entregado 5.200 euros, y esperamos continuar con ello”.