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27/02/2026

El Congreso de Vocaciones dedicará el sábado a talleres testimoniales y formativos

Profesionales, consagrados y laicos compartirán cómo viven su llamada y ofrecerán claves para el discernimiento, en los espacios denominados “Rostros” y “Huellas”

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

El Congreso Diocesano de Vocaciones no será solo un espacio de reflexión, sino también de encuentro cara a cara con historias reales. El sábado será el día de los talleres, organizados en dos grandes bloques que permitirán acercarse a la vocación desde múltiples perspectivas.

Por la mañana, bajo el nombre “Rostros”, se desarrollarán talleres de carácter testimonial, donde personas de ámbitos muy diversos compartirán en primera persona cómo viven la llamada recibida. Sacerdotes, religiosas, matrimonios misioneros, profesionales del ámbito sanitario, educativo, social, empresarial o político, entre otros, pondrán voz y experiencia a una convicción común: la vocación no es teoría, es vida concreta.

Entre los participantes se encuentran un delegado del clero y un seminarista que hablarán sobre la vida sacerdotal; religiosas de clausura que compartirán la experiencia contemplativa; un agricultor, un empresario, una médica de cuidados paliativos, una enfermera, un investigador del Centro del Cáncer, un periodista de televisión, un sindicalista, un político o un cofrade. También habrá espacio para la vocación misionera, la docencia, el trabajo social, la pastoral juvenil e incluso la hostelería, mostrando que también en la acogida y el servicio cotidiano se expresa una llamada.

Una misma primera vocación

Para el dominico, Ricardo de Luis Carballada, integrante de la Mesa Vocacional que organiza el Congreso, la riqueza de estos talleres radica precisamente en esa diversidad: “La primera vocación que recibimos es la llamada a la vida, y Dios nos ha llamado a vivir, a compartir con otras personas lo que somos, lo que tenemos, a desarrollar nuestros dones”.

Mons. José Luis Retana junto al delegado Ricardo de Luis Carballada y los jóvenes Javier y David

En este sentido, subraya que no se trata solo de vocaciones religiosas, sino también profesionales y humanas: “Se trata de presentar la vivencia de la vocación en sentido amplio, cómo desde la fe, desde la llamada de Jesús, realizamos determinadas actividades profesionales, tareas y compromisos”.

Cada taller testimonial seguirá una metodología basada en el relato personal. No serán charlas teóricas, sino historias en primera persona: cómo nació la pregunta vocacional, qué miedos surgieron, qué renuncias supuso la decisión, qué dificultades aparecen en el día a día y dónde se encuentra la alegría profunda que sostiene el camino.

El objetivo es ayudar a los participantes a hacerse preguntas sobre su propia vida. Los talleres concluirán con un tiempo amplio de diálogo, para que quienes asistan puedan plantear sus inquietudes directamente a los ponentes.

Un tono más formativo y participativo

Por la tarde, bajo el título “Huellas”, los talleres adoptarán un tono más formativo y participativo. “Más que testimonios, se trata de espacios de reflexión, diálogo y comunicación”, explica Ricardo de Luis.

En ellos se profundizará en cómo la dimensión vocacional ha impregnado distintos ámbitos de la historia y la cultura: la teología, la Sagrada Escritura, la filosofía, la poesía, el arte, el cine, la música, la vida familiar, el discernimiento espiritual o incluso las redes sociales.

“¿Qué nos dice la Biblia sobre la vocación? ¿Cómo presenta el cine la búsqueda de sentido? ¿Qué aporta la vida espiritual?”, plantea el coordinador de los talleres, destacando que la pregunta por la vocación atraviesa toda la experiencia humana.

Cómo participar en los talleres

En el momento de la inscripción, cada participante deberá seleccionar cinco talleres testimoniales y cinco formativos. La organización asignará finalmente tres testimonios y dos talleres de la tarde, garantizando una participación equilibrada en todos los espacios.

La inscripción contempla dos modalidades: reducida y completa. La modalidad completa, 30 euros, incluye la cena del viernes y la comida y cena del sábado, mientras que la entrada reducida, 10 euros, está pensada para quienes prefieran traer su propia comida o salir a comer fuera del centro. En ambos casos, se añadirá un euro de gastos de gestión, y el café de media mañana y media tarde del sábado está incluido para todos los participantes.

Más allá de estos aspectos, el deseo de la organización es que nadie viva estos talleres como una actividad externa, sino como una llamada personal. “Nos gustaría que cada uno saliera convencido de que tiene vocación, de que Dios a todos nos llama a algo”, argumentó. Porque la vocación, “es fuente de sentido y de realización personal”. Como recuerda el lema del congreso, la cuestión no es solo estar vivos, sino preguntarse con honestidad: “¿Vivo para quién?”.

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