26/01/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La Palabra de Dios no es solo un texto que se lee, sino una voz que interpela, acompaña y transforma la vida cristiana. Por eso, la Iglesia dedica un día concreto a volver a situarla en el centro, a escucharla con hondura y a dejarse moldear por ella. Este pasado domingo, 25 de enero, la Iglesia universal ha celebrado el Día de la Palabra de Dios, una jornada instituida por el papa Francisco para ayudar a los fieles a redescubrir la centralidad de la Sagrada Escritura en la vida personal y comunitaria.

Bajo el lema “La Palabra de Cristo habite en vosotros”, la celebración invita a volver la mirada a la Palabra como fuente de fe, oración y misión. En esta misma línea, el papa León XIV ha recordado en su mensaje de este mes, a través de la iniciativa “Reza con el papa”, la importancia de orar con la Palabra de Dios, dejándonos transformar por ella. En la vida pastoral de la Diócesis de Salamanca, a lo largo de todo el año se desarrollan múltiples iniciativas que ayudan a escuchar, orar y vivir la Palabra.
Entre estas propuestas destacan los Talleres de Oración y Vida, presentes en la diócesis como un itinerario de crecimiento espiritual centrado en la Sagrada Escritura. Tal y como explica una de sus responsables, Mercedes Marcos, la Palabra es la auténtica columna vertebral de cada taller. A través de la escucha, la lectura lenta y profunda y la meditación, los participantes descubren que la Palabra de Dios es “uz que ilumina, pan que alimenta, fuego que aumenta el fervor y camino que transforma nuestra vida en Vida con mayúsculas”. Un camino que, subraya, ayuda a alcanzar la paz del corazón.
Esta vivencia se concreta también en el ámbito parroquial. En la Unidad Pastoral Sagrada Familia–Santísima Trinidad se desarrolla durante el año un taller de Biblia abierto a todos los fieles, centrado este curso en el Evangelio de san Juan. Para Filo Corral, participante en este grupo, el encuentro continuado con la Palabra y con la comunidad ha supuesto un cambio profundo: “Estas tardes que nos reunimos me fortalecen grandemente y desde que estoy en el grupo vives la fe de otra manera”. Destaca, además, cómo la experiencia comunitaria transforma el compromiso personal, y lo que antes hacía por ayudar, “ahora lo tengo por vocación”.
Por otra parte, en la parroquia de San Miguel Arcángel de Peñaranda de Bracamonte han celebrado el Domingo de la Palabra de Dios con una procesión en la que los jóvenes portaron la Sagrada Escritura por las plazas Agustín Martínez Soler y Constitución, acompañados por los niños de catequesis de Iniciación. La celebración concluyó con la bendición final a las puertas del templo.

La Palabra de Dios está también muy presente en la piedad popular. Un ejemplo de ello es la propuesta de Lectio Divina que impulsa la Cofradía de la Vera Cruz, que este año ha querido vivir el Día de la Palabra apoyándose en la figura de san Juan Evangelista. Según explica su presidente, Tomás González, san Juan es una imagen que suele pasar desapercibida fuera del contexto de la Semana Santa, donde acompaña a Cristo en el paso del Calvario en la tarde del Viernes Santo. Sin embargo, subraya que se trata de “el mejor acompañante para acercarnos a la Palabra”, reflejada no solo en su Evangelio, sino también en sus cartas y en el libro del Apocalipsis. Desde esta clave, la cofradía propone redescubrir la lectura orante del Evangelio como un camino que une tradición, oración y vida cristiana.

Otra hermandad que ha querido tener presente ese día ha sido la del Silencio, en la barrio de Pizarrales, donde ha celebrado una procesión con su paso de La Palabra, portado por los niños de la hermandad, junto a su banda de tambores y los fieles de la parroquia de Jesús Obrero.
Este mismo espíritu se vive en el silencio y la oración de la vida contemplativa. En el Monasterio del Corpus Christi, las monjas clarisas mantienen durante todo el año una propuesta semanal de Lectio Divina abierta a toda la comunidad diocesana.
Tal y como explica la superiora del monasterio, Sor Isabel, su vida consiste en “creer y guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, como regla y libro de vida”. Junto a la adoración eucarística y la capilla de adoración perpetua, vivir de la Palabra de Dios es una tarea primordial. Con este deseo, cada sábado, a las 17:30 horas, ofrecen un espacio de lectura orante en el salón locutorio del monasterio, en la Ronda del Corpus. Un encuentro que, como ella misma subraya, es profundamente vivencial: “Más que saber de la Palabra de Dios es saborearla, porque cuando uno ora y lee con la Palabra de Dios, la Palabra de Dios te lee a ti”.
