11/03/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
El Movimiento Rural Cristiano (MRC) celebró en Toledo, del 27 de febrero al 1 de marzo, su LVII Asamblea General ordinaria, un encuentro que reunió a militantes de distintas diócesis para reflexionar sobre la vivencia de la sinodalidad en el mundo rural y sobre los retos que afrontan hoy las comunidades cristianas en estos territorios.
Entre los participantes estuvo Juan Jesús Delgado, militante del movimiento en Monleras, quien ha compartido su experiencia tras vivir este encuentro de reflexión, convivencia y oración.
Juan Jesús explica que esta asamblea es cada año “una cita esperada, preparada cuidadosamente y celebrada con profunda alegría por los grupos y militantes de las distintas diócesis”. En su propio recorrido de fe, recuerda cómo su pertenencia al Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos marcó su manera de vivir el Evangelio. “Para mí supuso una experiencia radicalmente nueva de mi ser creyente, un redescubrir el mensaje evangélico en diálogo con mi opción de vida concretada en el mundo rural, en mi pueblo y comarca del noroeste salmantino”, señala.
Posteriormente continuó su camino en el Movimiento Rural Cristiano de adultos, donde afirma haber encontrado un espacio que ha marcado su compromiso social y su implicación en la defensa del mundo rural. En sus palabras, este movimiento ha sido determinante para sostener su compromiso con unos pueblos que pierden población y servicios y con unas comunidades rurales que resisten intentando mantener la esperanza.
Aunque participa activamente en la vida parroquial y en el Arciprestazgo de Vitigudino-Ledesma-Robliza, destaca que su vocación como laico encuentra en este movimiento un lugar particular para unir fe y vida y vivir el compromiso cristiano en medio del mundo rural.
“Vuelvo de la Asamblea con las pilas cargadas”, afirma. Al recordar la eucaristía celebrada el pasado domingo, explica que en ella evocaron la experiencia evangélica de la transfiguración, que invita a los discípulos a descender del monte y volver a la vida cotidiana fortalecidos por lo vivido. “Ahora toca bajar del monte, volver al bregar de la vida, a nuestras plataformas y compromisos, siendo testigos de una experiencia de amor y comunión vivida en lo más íntimo”.

Durante la asamblea, los miembros del MRC renovaron algunos servicios de la comisión permanente, que queda integrada por: Maite Robles, de Zaragoza (presidenta); Elena Esnaola, de Coria-Cáceres (secretaria); Roberto Calvo, de Ávila (tesorero); Mariano Hoyas, de Badajoz (vocal); y, Eugenio Campanario, de Badajoz (consiliario).
En el manifiesto final del encuentro, que además contó con la presencia de representantes de la Delegación de Apostolado Seglar de Toledo, del Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos, de la HOAC y de la JEC, los participantes resaltan su deseo de seguir impulsando la sinodalidad en el mundo rural, promoviendo una Iglesia más participativa, fraterna y misionera.
Entre los retos señalados destacan:
Promover prácticas y estructuras renovadas que favorezcan la participación de todos en las comunidades rurales.
Crear espacios de encuentro, escucha y diálogo donde laicos y sacerdotes, mujeres y hombres, puedan compartir la misma misión como pueblo de Dios.
Reforzar el compromiso por la transformación social en un mundo rural que con frecuencia se siente olvidado.
Tender puentes entre Iglesia y sociedad, creando redes de encuentro entre creyentes y no creyentes, y sembrar esperanza y ser levadura en medio de un contexto social marcado por la polarización.
MANIFIESTO DE LA ASAMBLEA 2026 (texto íntegro)