31/03/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
El silencio, la escucha y la contemplación marcaron la meditación colectiva de las Siete Palabras que se celebró en la tarde del Lunes Santo en la iglesia de San Juan de Sahagún, donde numerosos fieles se dieron cita para acompañar al Señor en el misterio de su Pasión.
A través de distintas reflexiones, el acto —organizado por la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz y presentado por María Luisa Lurueña— fue conduciendo a los asistentes por las últimas palabras de Cristo en la cruz, en un clima de oración sostenido también por el acompañamiento musical del organista Mario Cortés.
La primera palabra, «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen», fue meditada por el jesuita José Ramón Busto; la segunda, «Hoy estarás conmigo en el paraíso», por Urbano de la Varga; la tercera, «Mujer, ahí tienes a tu hijo», por el periodista Juan Carlos López Pinto; la cuarta, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana; la quinta, «Tengo sed», por la poeta y misionera María del Sagrario Rollán; la sexta, «Todo está consumado», por el párroco de María Mediadora, Jesús Jiménez; y la séptima, «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», por Rubén Legidos, presbítero de la Iglesia Española Reformada Episcopal.
En su meditación, el prelado salmantino se detuvo en la experiencia de soledad que atraviesa Cristo en la cruz. “Dios se halla presente en este aparente abandono”, afirmó, al tiempo que destacó que este grito, lejos de ser solo expresión de angustia, remite a la oración confiada del salmo 22. En este sentido señaló que “lo que no es tan sencillo es sentir que Dios se aleja de uno y Cristo se encuentra en una soledad infinita”.
Mons. José Luis Retana invitó también a mirar la realidad actual, marcada por el alejamiento de Dios incluso entre quienes se reconocen creyentes. “Decimos que creemos en Él, pero en realidad vivimos como si Él no existiera”, afirmó.
Al mismo tiempo, puso de relieve el sentido redentor de este abandono, al recordar que Cristo asume la soledad de toda la humanidad. “Desde hoy ya nadie se encontrará definitiva y absolutamente abandonado, porque el gran abandonado será su permanente compañía”, explicó, resaltando que Cristo permanece siempre cerca de toda persona que sufre o se siente sola.
Las Siete palabras de Cristo, protagonistas del Lunes Santo en San Juan de Sahagún