29/01/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La Palabra de Dios no es un texto del pasado, sino una realidad viva que sigue creciendo y transmitiéndose en la vida de la Iglesia. Esta fue una de las ideas centrales de la catequesis que el papa León XIV ofreció en la audiencia general del miércoles, 28 de enero, en el marco del ciclo dedicado al Concilio Vaticano II con motivo de su 60 aniversario.
En esta nueva catequesis, el pontífice profundizó en la Constitución dogmática Dei Verbum, centrando su reflexión en la relación entre la Sagrada Escritura y la Tradición. Ambas —subrayó— están íntimamente unidas y proceden de una misma fuente divina, formando un único depósito de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia.
León XIV explicó que la Tradición no es una repetición mecánica del pasado, sino un proceso vivo que se desarrolla a lo largo de la historia bajo la acción del Espíritu Santo. Es la Iglesia la que custodia, interpreta y encarna la Palabra, transmitiéndola fielmente de generación en generación. En este sentido, recordó que Escritura y Tradición no pueden entenderse por separado, ya que juntas conducen al mismo fin y contribuyen eficazmente a la salvación.
Durante la catequesis, el papa evocó dos escenas evangélicas —el discurso de Jesús en el Cenáculo y el envío misionero tras la resurrección— para mostrar cómo la Palabra pronunciada por Cristo sigue viva y actuante en la comunidad creyente. Citando a san Gregorio Magno y a san Agustín, destacó que la Sagrada Escritura “crece con quienes la leen” y que el único Verbo de Dios resuena en la vida de la Iglesia a través de los siglos.
Asimismo, recordó la aportación del cardenal John Henry Newman sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, subrayando que la fe no es una realidad estática, sino dinámica, llamada a crecer y a encarnarse en contextos históricos cambiantes sin perder su esencia.
El pontífice concluyó invitando a los fieles a escuchar de nuevo Dei Verbum y a redescubrir la unidad profunda entre Escritura y Tradición, animando a custodiar con responsabilidad este “depósito” de la fe como una auténtica estrella polar para el camino de la Iglesia en la complejidad del mundo actual.