13/05/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de la Consolación de las Madres Dominicas, conocidas popularmente como “Dueñas”, acogió el pasado lunes, 11 de mayo, una eucaristía presidida por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, con motivo del reconocimiento público de la asociación Amigos de Sor Teresa Chikaba por el mundo, constituida recientemente para promover la causa de canonización de Teresa Juliana de Santo Domingo -Teresa Chikaba (Guinea, 1676 – Salamanca, 1748), conocida popularmente como “la Negrita de la Penitencia”.
La celebración, concelebrada por el provicario general, Antonio Carreras; el prior de los Dominicos, Manuel Ángel Martínez; el dominico Luis García Matamoros; y el sacerdote Alfredo Fernández, entre otros, reunió a numerosos fieles, miembros de la vida religiosa, representantes institucionales y personas vinculadas a la familia dominica, hasta el punto de que el templo se quedó pequeño.
Las lecturas proclamadas —del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 16, 11-15), el salmo 149 y el Evangelio de San Juan (Jn 15, 26-16,4)— centraron la reflexión del obispo, que presentó la vida de Sor Teresa Chikaba como un ejemplo de fe, perseverancia y dignidad frente a la exclusión y el sufrimiento.
En su homilía, Mons. José Luis Retana recordó que “los caminos de Dios no coinciden con los criterios de poder y de grandeza del mundo” y destacó cómo el Señor “prefiere escribir su historia de salvación sirviéndose de personas sencillas”. Refiriéndose a la vida de esta religiosa, nacida en el Golfo de Guinea y trasladada a España siendo niña como esclava, afirmó que “el Señor repitió con Teresa lo que hizo con Lidia: le abrió el corazón”.
El obispo puso además el acento en que, en medio de las dificultades y limitaciones de su tiempo, Sor Teresa descubrió “su dignidad más profunda: la de ser hija de Dios”. En ese sentido, el obispo de Salamanca afirmó que “la verdadera libertad nace de un corazón habitado por Cristo”. Asimismo, recordó los obstáculos que encontró para ingresar en la vida religiosa debido al color de su piel y a su condición social, hasta ser finalmente acogida en Salamanca.
Mons. Retana destacó también el valor histórico y espiritual de esta Sierva de Dios que se convirtió “en la primera mujer afrohispana en hablar y escribir castellano y en profesar en un convento de clausura en España”. Por ello, señaló que Sor Teresa Chikaba “se erige como un referente indiscutible de igualdad, libertad y acogida”.

“La dignidad humana es un don sagrado que Dios imprime en el alma de cada hombre y mujer y que nadie tiene derecho a pisotear”, señaló el prelado, al tiempo que animó a la nueva asociación a perseverar en su labor de difusión y apoyo. “Nuestro mundo actual, aquejado de tantas heridas de división, racismo y descarte social, necesita urgentemente el testimonio de Sor Teresa Chikaba”, añadió.
Uno de los momentos más emotivos de la celebración llegó durante la acción de gracias, en la que miembros de la asociación compartieron los testimonios de personas que se encomendaron a Sor Teresa Chikaba solicitando su ayuda y consuelo en situaciones de enfermedad, sufrimiento y dificultad familiar.
Entre ellos, se escuchó el testimonio del hijo de Amparo Sanz Albornos, presidenta de la asociación, nacido en 2009 con graves derrames cerebrales y gran prematuridad. “En aquel momento, cuando no parecía haber solución humana, Sor Teresa dio paz a mi familia para tomar decisiones, calor para transitar el dolor y luz en la oscuridad”, explicó. O el de Cynthia, de Georgia (EE.UU) que descubrió hace décadas la figura de Sor Teresa en el Monasterio de las Dueñas y encontró en ella un camino para profundizar en su fe y profesó años después en la Tercera Orden.
La celebración concluyó con la interpretación del himno dedicado a Sor Teresa Chikaba —“Chikaba, sigue tus sueños”—, a cargo del coro del Colegio Calasanz de Salamanca, que junto a las madres Dominicas fueron los encargados de animar con sus cantos la liturgia.
Tras la bendición, el obispo realizó el reconocimiento público de la asociación Amigos de Sor Teresa Chikaba por el mundo e hizo entrega de un cuadro con la imagen de la Sierva de Dios a la superiora del monasterio de las Dominicas Dueñas. Y, como gesto de agradecimiento, la presidenta de la asociación Amparo Sanz ofreció también un ramo de flores a la comunidad religiosa.
El acto continuó en el claustro del monasterio, junto al sepulcro de la “Negrita de la Penitencia”, donde el vicepresidente de la asociación y presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León, Enrique Cabero Morán, agradeció al obispo su cercanía y apoyo, así como la implicación de las Madres Dominicas, los Padres Dominicos y todas las personas que trabajan por difundir la figura y el legado de la Sierva de Dios.
Cabero afirmó que la presencia de Sor Teresa Chikaba en Salamanca “es un regalo del Señor” y destacó la vigencia de su mensaje en el momento actual. “Con su humildad, con su amor a Dios, con su fe y con su dignidad, Sor Teresa pudo darnos luz y nos sigue dando luz precisamente para amar al prójimo y trabajar cada día por los demás”, señaló.
