18/06/2026

En este domingo de inicio de verano se proclama el Evangelio Mateo 10, 26-33, que nos habla de miedos y de gorriones.
“No tengáis miedo” nos dice el Señor repetidamente. No temer a los mentirosos, porque serán descubiertos; no temer a los que se esconden, porque todo llegará a saberse; no temer a los que matan el cuerpo, porque lo verdaderamente valioso es el alma.
Me parece que este Evangelio es una clara invitación a la esperanza, alimentada por la fe, porque como dice la canción: “Creo, Señor, aunque todo se oculte a mi fe; creo, aunque todo me diga que no; creo, aunque sienta muy solo el dolor; creo, aunque veo a los hombres odiar; creo, aunque veo a los niños llorar… porque he fundado mi vida en Palabra de Dios”.
Y es que Jesús no nos prometió una vida fácil, pero sí nos asegura su cuidado y nos alienta a confiar plenamente en Él, sin temor. Aunque sintamos que a veces acechan nuestros traspiés, como dice Jeremías en la primera lectura (Jer 20,10), tenemos la certeza de que el Señor está de nuestra parte.
No tengamos miedo, ya que Jesús nos asegura que nosotros valemos más que muchos gorriones y a todos los cuida el Señor, pues ninguno cae sin que lo disponga el Padre.
Caminemos, pues, al viento de la fe, viviendo el amor, a pesar de que se nos haga tantas veces cuesta arriba. Para ello será necesario estar por el Señor, optar por Él.
Jesús nos anima a ello en este Evangelio: “A quien se declare por Mí, también Yo me declararé por él ante mi Padre”.
¡Ánimo, hermanos!