10/04/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
¿Cómo se vive la fe cuando se ve amenazada? El miércoles 15 de abril, a las 19:00 horas, la parroquia-santuario de María Auxiliadora acogerá una eucaristía presidida por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, en la que el sacerdote nigeriano Casmir Chukwudalu compartirá de primera mano esta realidad. En su país, la violencia y los ataques contra las comunidades cristianas se han intensificado en los últimos años.
La celebración, convocada por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), quiere poner el foco en quienes sufren violencia, discriminación o persecución por motivo de su fe, una realidad que continúa afectando a millones de personas en todo el mundo.
Según el Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2025, elaborado por Ayuda a la Iglesia Necesitada, más de 220 millones de cristianos están expuestos a la persecución y en 62 países no existe plena libertad religiosa. De ellos, 24 padecen persecución directa y en otros 38 se vive un alto nivel de discriminación. En conjunto, más de dos tercios de la humanidad habitan en contextos donde este derecho fundamental se ve seriamente restringido.
Entre los países más afectados se encuentra Nigeria, donde la violencia contra los cristianos se ha intensificado en los últimos años, especialmente en las regiones del norte y centro del país.
Durante la celebración de este miércoles, el padre Casmir Chukwudalu Nkamuke, que actualmente se encuentra en España ampliando sus estudios bíblicos gracias a una beca de la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, compartirá su expeiencia. “Nigeria es un país donde ser cristiano es ahora un gran peligro”, señala este joven presbítero.
Sacerdotes y fieles sufren asesinatos y secuestros, y la violencia alcanza también a los más jóvenes. A pesar de ello, afirma que la fe sigue viva: “la Iglesia es la esperanza de la gente”. Aún en medio de estas dificultades, la fe continúa creciendo. Nigeria es también uno de los países con mayor número de vocaciones sacerdotales: cuenta con más de 6.500 seminaristas y cada año entre 300 y 400 jóvenes reciben el orden sacerdotal, signo de una Iglesia viva que sigue ofreciendo esperanza en medio del sufrimiento.
