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19/03/2026

Fernando García: “La única voz que da sentido a todo es la de Jesús”

En el marco del Día del Seminario, el rector del Seminario diocesano de Salamanca anima a toda la comunidad diocesana a orar por las vocaciones y a redescubrir la vocación sacerdotal como un camino de libertad y entrega

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

El Día del Seminario, que se celebra este 19 de marzo, vuelve a poner en el centro la oración por las vocaciones sacerdotales en toda la diócesis. Bajo el lema “Deja tus redes… y sígueme”, la campaña de este año invita a mirar con esperanza a quienes se plantean seguir a Cristo en el sacerdocio. En este contexto, el rector del Seminario Diocesano de Salamanca, Fernando García Gutiérrez, comparte en esta entrevista su experiencia en el acompañamiento a jóvenes y ofrece algunas claves para descubrir cómo sigue resonando hoy la llamada de Dios.

 


¿Qué pretende expresar el lema de la campaña de este año? 

El lema quiere ser una invitación a la libertad. Vivimos tan atrapados en las redes digitales, de expectativas ajenas que nos aturden.

Dejar las redes no significa abandonar el mundo, sino soltar lo que nos amarra para caminar ligeros. Al final, la única voz que da sentido a todo es la de Jesús.

 

Se habla de falta de vocaciones, pero también de signos de esperanza. ¿Hay motivos de esperanza en la pastoral vocacional de Salamanca?

Claro, siempre los ha habido. Quizá no sean multitud los jóvenes que plantean la vocación sacerdotal, pero se acercan jóvenes con inquietud vocacional y lo hacen y parece que es algo más auténtico. No vienen por la inercia social, sino que vienen desde pequeños grupos, de parroquias o de comunidades donde se está cuidando la oración, el acompañamiento. Eso les lleva a preguntarse si  el Señor les está llamando para seguirle.

 

¿Se percibe ese despertar espiritual en los jóvenes de la llamada generación Z?

Creo que está surgiendo algo nuevo, algo distinto. Hay sed de verdad, de silencio…, y cuando hay verdad y hay silencio surgen preguntas. ¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Para quién? La gente no quiere vivir la fe con un manual de instrucciones, sino una experiencia que les haya tocado el corazón. Las nuevas generaciones van por ahí y, por eso, se está produciendo un resurgir.

 

¿Qué se busca con las actividades organizadas esta semana del Seminario?

Fernando junto a varios jóvenes participantes en el curso de discernimiento vocacional

Sobre todo. sensibilizar a la comunidad diocesana sobre la necesidad de orar por las vocaciones, de pedir al dueño de la mies que nos mande obreros para su mies. Pero también queremos visibilizar la vocación sacerdotal con naturalidad y acercarnos a esos jóvenes que han recibido la llamada y están intentando responder.

Este año hemos querido estar presentes en los lugares de nuestra diócesis donde los jóvenes se reúnen para orar, rezar con ellos y ofrecerles nuestro testimonio. Que sea, de verdad, un encuentro sobre todo con el Señor y, desde Él, con la experiencia concreta de nuestros seminaristas.

 

¿Qué supone acompañar a los jóvenes en su discernimiento vocacional?

Es una responsabilidad sagrada. Nosotros no somos reclutadores, sino hermanos que caminamos al lado de otros. Acompañamos desde la libertad, la libertad que surge de su corazón y con respeto absoluto les intentamos ayudar a que vayan escuchando realmente la voz de Dios en su vida, que el ruido del mundo deje espacio a la voz de Dios y así puedan descubrir a ese Dios que les puede estar llamando para ser sacerdotes.

 

¿Qué papel juegan las familias, los sacerdotes y las comunidades cristianas para ayudar a que un joven pueda escuchar la llamada de Dios?

Las familias, como las parroquias y las comunidades cristianas son el ecosistema donde crece la vocación. Igual que una semilla necesita un entorno adecuado para que crezca, pues también la vocación necesita un ambiente donde pueda nacer y madurar.

La familia debe ser ese lugar donde se hable de Dios con naturalidad. Junto a ella, los sacerdotes de referencia y las comunidades parroquiales donde se vive la fe. Cuando un joven ve una comunidad viva, que reza, se sentirá interpelado y llegará a plantearse: “¿por qué yo no?”.

Por eso, es importante contar con un sacerdote referente y cuidar con delicadeza este ámbito.

 

El Congreso Diocesano de Vocaciones “Vivo, para quién” también ha marcado este momento. ¿Qué está aportando?

El Congreso de Vocaciones es como una piedra pequeña que se tira a un lago y genera ondas expansivas. Está agitando las aguas de nuestra diócesis, sacándonos de la autorreferencia y recordándonos que la Iglesia es, por naturaleza, vocacional. Nos está uniendo en una oración común y en la alegría de saber que nuestra vida sólo se llena cuando se entrega a los demás, especialmente desde el Señor.

 

¿Qué le dirías a un joven siente la llamada de Dios, pero tiene miedo?

Le diría: “No tengas miedo. Reza, habla con alguien que te acompañe, date tu tiempo, fíate de Dios, descubre que Él siempre conduce la verdadera alegría. Así que no tengas miedo, déjate encontrar por Él”.

 

Una semana para rezar y apoyar al Seminario Diocesano de Salamanca

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