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22/05/2026

La comunicación de la diócesis recibe el Premio ¡Bravo! 2025 por poner rostro a las historias de fe y esperanza

La Conferencia Episcopal Española reconoce el trabajo de María Criado y Eva Cañas al servicio de una comunicación diocesana cercana, humana y comprometida con las personas

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

La Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales entregó este lunes, 18 de mayo, los Premios ¡Bravo! 2025, unos galardones que reconocen la labor de profesionales y proyectos que destacan por su servicio a la dignidad humana, los derechos humanos y los valores evangélicos. En la categoría de Comunicación Diocesana, el reconocimiento recayó en Eva Cañas y María Criado, responsables del Servicio Diocesano de Comunicación de la Diócesis de Salamanca.

No siempre las historias ocupan titulares. Muchas veces transcurren en silencio, en una parroquia pequeña, en el testimonio discreto de una familia, en una conversación que transforma o en una comunidad que sigue sosteniendo esperanza en medio del día a día.

Precisamente esa forma de comunicar —centrada en las personas y en la vida concreta de la Iglesia— ha sido reconocida por la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales con el Premio ¡Bravo! 2025 de Comunicación Diocesana concedido al Servicio Diocesano de Comunicación de Salamanca.

“Constructores de encuentro”

La ceremonia tuvo lugar en la sede de la Conferencia Episcopal Española y estuvo presidida por Mons. José Manuel Lorca Planes, presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales.

En su intervención inaugural, Lorca subrayó el papel de los comunicadores como constructores de encuentro y recordó que “miráis a las personas a la cara, reconocéis sus alegrías y sus dolores, escucháis las ansias de plenitud que habitan en todo corazón”. En un contexto marcado por la polarización, los discursos de odio y el impacto acelerado de la tecnología, animó a custodiar el don de la comunicación desde la verdad y el servicio a la dignidad humana.

Al recoger el galardón, María Criado quiso agradecer la confianza recibida durante estos años y poner el foco en quienes hacen posible cada historia: “Lo más bonito de nuestro trabajo es descubrir a diario a las personas, a las historias en las que el Evangelio se hace vida y tenemos la suerte de poder contarlo a los demás. Este reconocimiento es también para toda esa gente sencilla y para toda nuestra comunidad diocesana”. También tuvo palabras de agradecimiento para quienes han formado parte del camino del Servicio diocesano de Comunicación; para sus compañeros de equipo, Óscar García y Miguel Navarro, “que ponen rostro y voz” a muchas de esas historias; así como a los colaboradores y para sus familias, por su apoyo constante.

Historias que merecen ser contadas

Por su parte, Eva Cañas reivindicó una manera de ejercer el periodismo desde la cercanía y el cuidado de las personas: “Intentamos hacer un periodismo cercano, humano y lleno de esperanza, un periodismo que desde la Iglesia de Salamanca, en medio de tanto ruido, siga poniendo el foco en las personas y en las historias que merecen ser contadas”.

En un momento especialmente emotivo, dedicó este reconocimiento a su madre, fallecida el pasado 1 de abril: “Me enseñó la mirada desde la fe con la que intento hacer periodismo”.

En este momento de reconocimiento estuvo también presente el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, que acompañó a las premiadas durante el acto celebrado en la sede de la Conferencia Episcopal Española y quiso compartir con ellas este reconocimiento al trabajo desarrollado desde el Servicio Diocesano de Comunicación al servicio de la vida de la Iglesia diocesana.

Durante el acto intervino también el periodista, José Luis Pérez, premiado en la categoría de televisión, quien habló en nombre de todos los galardonados y recordó que comunicar la dignidad humana implica buscar la unidad, la verdad y poner siempre a la persona en el centro.

Por una sociedad más humana

Los Premios ¡Bravo!, que este año alcanzan su 56 edición, distinguen cada año a profesionales e iniciativas del ámbito de la comunicación, la cultura y las artes que contribuyen a construir una sociedad más humana.

Para la Diócesis de Salamanca, este reconocimiento supone también un impulso para seguir contando la vida de la Iglesia desde dentro, con una mirada atenta a los rostros, las historias y esos pequeños gestos cotidianos donde el Evangelio continúa haciéndose presente.

Y junto al Premio ¡Bravo! de Comunicación Diocesana concedido a Eva Cañas y María Criado, esta edición reconoció también a destacadas figuras e iniciativas del ámbito de la comunicación y la cultura: el Premio ¡Bravo! Especial fue para Fernando Ónega; el de Prensa para Javier Cercas; el de Radio para Fundación COPE; el de Televisión para José Luis Pérez; el de Comunicación Digital para Agencia Siberia por la iniciativa “Adopta un comercio”; el de Cine para Alauda Ruiz de Azúa por Los domingos; el de Música para Rosalía por Lux; el de Publicidad para Contrapunto BBDO por la campaña #TanComoTú para Down España; y el de Podcast para Carlos Roca. Un conjunto de reconocimientos que este año ha puesto el acento en una comunicación capaz de generar encuentro, dignidad y esperanza.

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