08/06/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La histórica intervención del papa León XIV ante las Cortes Generales españolas este 8 de junio dejó una referencia especial a Salamanca. En un discurso centrado en la dignidad de la persona humana, la justicia y el bien común, el Pontífice evocó expresamente el legado de la Escuela de Salamanca y la figura de Francisco de Vitoria como referentes de una reflexión moral y jurídica que sigue iluminando los desafíos del presente.
Por primera vez en la historia, un Papa se dirigía en sesión conjunta al Congreso de los Diputados y al Senado. Ante representantes de las principales instituciones del Estado, León XIV defendió la necesidad de situar a la persona humana en el centro de toda acción política y legislativa, abordando cuestiones como la protección de la vida, la familia, la educación, las migraciones, la paz y el desarrollo de las nuevas tecnologías.

Al recordar algunas de las grandes aportaciones de España a la cultura y al pensamiento universal, el Santo Padre destacó que la memoria de la dignidad humana conduce necesariamente a Salamanca. En este contexto, recordó que, hace cinco siglos, cuando se abrían nuevos horizontes de relación entre los pueblos, la Escuela de Salamanca supo afrontar con lucidez los interrogantes morales y jurídicos de su tiempo.
De manera especial, citó a Francisco de Vitoria, cuya reflexión contribuyó a desarrollar una conciencia jurídica y moral basada en la responsabilidad de la autoridad y en el reconocimiento de cada persona como sujeto de derechos y deberes. Un legado que, según afirmó el Pontífice, continúa interpelando hoy a las sociedades contemporáneas, llamadas a construir relaciones fundamentadas en la dignidad, la justicia y el bien común.
El obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, siguió con atención la intervención del Santo Padre y destacó la profundidad de un discurso pronunciado “con una palabra suave, pero que va al fondo de las cuestiones». Según señaló, León XIV ofreció una reflexión nacida del servicio a la persona humana y recordó que la Iglesia “camina con la humanidad, comparte sus esperanzas y sus heridas y se deja interpelar por todo lo que es importante para la existencia de los hombres”.
Mons. Retana subrayó especialmente la referencia del Papa a la Escuela de Salamanca. “Al hablar hoy de la persona humana, esta memoria conduce a Salamanca y al pensamiento que allí maduró”, recordó el obispo, destacando cómo el Pontífice puso en valor la aportación de Francisco de Vitoria y de los maestros salmantinos a la configuración de una conciencia moral y jurídica centrada en la dignidad de toda persona.
El prelado salmantino señaló además que el mensaje del Papa distingue claramente entre la comunidad política y la comunidad eclesial, pero recordó que ambas están llamadas a trabajar por un mismo horizonte: el servicio al bien común.

Junto a esta referencia a Salamanca, León XIV realizó una firme defensa de la vida humana “desde su concepción hasta su ocaso
natural”, reclamó una mayor atención a las personas más vulnerables y pidió que el progreso tecnológico esté siempre al servicio de la dignidad humana. También apeló al diálogo, a la convivencia social y a la construcción de la paz en un contexto internacional marcado por la polarización y los conflictos.
La intervención concluyó con una llamada a “alzar la mirada” para recordar que toda decisión pública afecta a personas concretas, especialmente a quienes tienen menos capacidad para hacerse oír. Un mensaje que encontró una amplia acogida en el hemiciclo y que culminó con uno de los aplausos más prolongados que se recuerdan en las Cortes Generales.