12/06/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
El obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, ha regresado a Salamanca tras acompañar al Papa León XIV durante las principales celebraciones de su viaje apostólico a España. Junto al resto de los obispos españoles, siguió de cerca el recorrido del Santo Padre tanto en Madrid como en la capital catalana, una experiencia que resume con una palabra: “Conmovido”.
“Hemos encontrado un padre, un padre bueno, un padre sabio que nos confirma en la fe y además nos da criterios para afrontar la vida y las dificultades de la vida”, afirma el prelado salmantino al hacer balance de unos días marcados por la cercanía del Papa y por la profundidad de sus mensajes.
Mons. Retana reconoce que sería difícil resumir todo lo vivido, debido a la amplitud de encuentros y celebraciones presididas por León XIV, pero señala algunos de los aspectos que más le han impresionado. En Madrid, destaca especialmente el mensaje del Santo Padre sobre la dignidad de la persona humana y la defensa de la vida.
“Toda vida debe ser reconocida, valorada y respetada en toda circunstancia”, subraya el obispo de Salamanca, convencido de que esa llamada constituye “una meta para la civilización”, y uno de los ejes principales del magisterio que el Papa ha querido transmitir durante su estancia en España.
En Barcelona, Mons. Retana pone el acento en los testimonios escuchados durante los encuentros con los jóvenes y las familias, marcados por situaciones de sufrimiento, violencia y problemas de salud mental. Recuerda especialmente las historias compartidas por tres jóvenes, que mostraron cómo la fe puede abrir caminos de esperanza incluso en medio de las heridas más profundas.
Asimismo, destaca el diálogo del Papa con un joven bautizado recientemente, al que invitó a no dejarse atrapar por “la idolatría” del éxito y de la productividad como únicas metas de la vida.
Uno de los momentos que más le impresionó fue la imagen de la cruz iluminando la noche en la Sagrada Familia. Para el obispo salmantino, aquel gesto resumía el mensaje central de la visita: “La cruz de Cristo nos ayuda a afrontar todas nuestras noches oscuras, porque Cristo sufre con nosotros, acompaña nuestro dolor y da luz a todas las dificultades de la vida”.
Mo
ns. Retana también se mostró sorprendido por la fortaleza y la entrega del Pontífice. “Nos cansábamos nosotros de seguirle, cuando ni siquiera teníamos que predicar ni decir nada, y él se encontraba con todos”, comenta con admiración.
Por ello, anima a releer los textos pronunciados por León XIV durante estos días, especialmente su intervención en el Congreso, que concluyó con una prolongada ovación. “Lo importante sería que nos hiciéramos el propósito de leer sus discursos”, señala.
El obispo de Salamanca asegura regresar “con mucha alegría” y con un renovado sentimiento de pertenencia a la Iglesia. “La Iglesia está en buenas manos, porque está en manos del Espíritu y en un sucesor de Pedro que nos ayuda a afrontar nuestra vida y a confirmar nuestra fe”, concluye.
