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25/05/2026

Mons. Retana: “El Espíritu Santo destruye nuestras parálisis y nos impulsa a salir al encuentro del mundo”

Las celebraciones de Pentecostés organizadas por la Delegación diocesana de Apostolado Laical invitaron a salir al encuentro del mundo desde la misión, el servicio y el compromiso de los laicos en la vida cotidiana

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

Orar juntos, compartir la fe y salir al encuentro de los demás. Así vivió la diócesis las celebraciones de Pentecostés y del Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar organizadas este fin de semana por la Delegación diocesana de Apostolado Laical bajo el lema “SAL. No te quedes fuera. Pueblo de Dios al encuentro”.

Encuentro con The Chosen, en el auditorio Calatrava

Las actividades reunieron a fieles de distintas realidades eclesiales y sociales con el deseo de fortalecer la comunión y mostrar una Iglesia cercana, abierta y presente en la vida cotidiana.

Las propuestas comenzaron el sábado con un encuentro en el auditorio Calatrava inspirado en la serie The Chosen, acompañado por la música de Hakuna Salamanca y por varios testimonios centrados en la experiencia de encuentro con el Señor.

Desde ese primer encuentro estuvieron presentes tres grandes letras: “S”, “A”, “L”, colocadas en cada uno de los actos como símbolo del lema de Pentecostés, en las que los participantes fueron escribiendo mensajes y reflexiones surgidos durante las diferentes actividades.

Vigilia de Pentecostés en la Catedral Vieja de Salamanca

Corresponsabilidad de los laicos

Esa misma noche se celebraron las vigilias de Pentecostés en la parroquia de San Miguel Arcángel de Peñaranda de Bracamonte y en la Catedral Vieja de Salamanca, en un clima de oración que ayudó a preparar la fiesta del Espíritu Santo.

La parroquia de Peñaranda de Bracamonte acogió también una vigilia para preparar Pentecostés

El domingo, la Catedral Nueva acogió la eucaristía presidida por el obispo Mons.  José Luis Retana y preparada por el equipo de Apostolado Laical, que reunió a laicos de distintas realidades diocesanas, movimientos, asociaciones y comunidades. El Coro diocesano animó la liturgia con cantos dedicados al Espíritu Santo.

En su homilía, el obispo recordó que los discípulos “se encontraban paralizados por el temor tras la crucifixión”, pero que la llegada del Espíritu Santo transforma ese miedo en valentía y misión. “La irrupción de Jesús resucitado rompe los cerrojos físicos y espirituales”, afirmó Mons. Retana, antes de señalar que el Espíritu Santo “no es un concepto abstracto, sino una fuerza viva que destruye nuestras parálisis comunitarias y personales, impulsándonos a salir al encuentro del mundo”.

Mons. José Luis Retana puso el foco en el papel de los laicos en la misión evangelizadora de la Iglesia: “Hoy es el día de los seglares, porque la irrupción del Espíritu en Pentecostés tiene como destinatario el mundo secular, la plaza pública, en la que se teje la vida de los hombres y la historia del mundo”.

Y dirigiéndose a los que participaban en la celebración les dijo: “Sois vosotros, los laicos, los que tenéis que prestar a la Iglesia el servicio de hacer presente el Evangelio de Jesús en vuestros ambientes”.

Asimismo, insistió en la necesidad de vivir una fe comprometida en la vida cotidiana y recordó que “la presencia en la vida pública es un derecho y un deber que surgen del don del bautismo”.

Durante la homilía retomó también unas palabras del papa León XIV para recordar que “el Espíritu abre las fronteras, ante todo, dentro de nosotros” y que “nos abre al encuentro con nosotros mismos, más allá de las máscaras que llevamos puestas”.

Encuentro EnREDando, en la parroquia de Puente Ladrillo

La jornada concluyó por la tarde en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Puente Ladrillo, con el encuentro “Compartiendo ENREDando…”, que congregó a laicos, religiosos y agentes de pastoral de distintas realidades sociales de Salamanca y su alfoz.

A lo largo del encuentro, varias personas compartieron su testimonio de fe y la labor que desarrollan junto a quienes viven situaciones de vulnerabilidad desde proyectos y espacios como Ranquines, el Centro de Escucha Diocesano, Cáritas Diocesana, el Centro Materno Infantil Ave María, la Pastoral penitenciaria, las Hijas de San Camilo, la Frater o las comunidades Fe y Luz, entre otras, además de experiencias nacidas en el propio barrio de Puente Ladrillo en Salamanca.

El último en intervenir fue el obispo, que se confesó “enamorado del Espíritu Santo”, al que reza cada mañana. D. José Luis señaló que “Jesús tuvo dos debilidades: el Padre y los pobres”, y reconoció que encuentros como el vivido esa tarde le conmueven especialmente “al pensar quiénes son los pobres y la gente que trabajáis con ellos”.

Asimismo, agradeció a todos los presentes “lo que sois y hacéis” y aseguró que en realidades como las compartidas esa tarde “actúa el Espíritu”.

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