22/05/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
Una placa realizada con goma eva por internos del Centro Penitenciario de Topas y entregada estos días al Centro de Escucha Diocesano Carmen Calzada sirvió para poner rostro a una iniciativa que lleva ya tres años tendiendo puentes a través de la palabra y la escucha: Ondas de Libertad, un proyecto de podcast compartido entre personas privadas de libertad y participantes del centro de día de salud mental “Ranquines”.
Detrás de esta iniciativa hay una colaboración entre el Centro Penitenciario de Topas y Cáritas Diocesana de Salamanca que nació casi por casualidad, tras una visita al centro Ranquines. Allí descubrieron el potencial del taller de radio que ya funcionaba y decidieron poner en marcha un espacio común que permitiera encontrarse, compartir experiencias y generar nuevas oportunidades de relación.
La que ha sido trabajadora social del centro penitenciario, Cristina, explicó que el proyecto alcanza ya su tercera edición y que cada temporada gira en torno a distintos temas: salud mental, arte, naturaleza o experiencias personales. El objetivo, señaló, es favorecer que las personas privadas de libertad conozcan recursos comunitarios y, al mismo tiempo, contribuir a romper estigmas sobre la realidad penitenciaria. Desde Ranquines, Paco Iglesias explicó que Ondas de Libertad surge del encuentro entre Radio Cordura, el taller radiofónico del centro, y Radio Libertad, desarrollado en Topas.


Desde entonces, cada episodio se convierte en una oportunidad para hablar de salud mental, pero también de recuerdos, música, experiencias vitales o aquello que cada participante quiera compartir. Aunque los programas aún no pueden escucharse públicamente porque están pendientes de autorización, sus impulsores confían en que algún día puedan salir a la luz y llegar a un público más amplio.
José, interno del Centro Penitenciario de Topas y participante en varias salidas terapéuticas, destacó que el podcast le permite transmitir “un mensaje de esperanza” y recordó que, detrás de los muros de una prisión, hay personas que buscan reconstruir su vida: “Somos personas normales, como los demás; estamos pagando por nuestro delito y la reinserción también depende mucho de nosotros y de nuestra actitud mental”.

Entre quienes participan está Marcial, de 54 años y colaborador de Ranquines. Para él, formar parte de esta experiencia supone una forma de aportar a otros desde su propia historia: “Todo lo que pueda aportar, ayudar a la gente y contar tu relato… colaboro en lo que puedo, dentro de lo que puedo”.
La placa entregada al Centro de Escucha fue elaborada por internos del módulo específico del centro penitenciario como gesto de agradecimiento por la colaboración mantenida con Cáritas y como reflejo de ese mismo espíritu que impulsa Ondas de Libertad: crear espacios donde alguien pueda sentirse escuchado y volver a encontrar un lugar en la comunidad.
