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10/04/2026

Salamanca pone rostro a la Asamblea en Castilla con 35 vidas que quieren escuchar y discernir

La diócesis estará representada por un grupo plural de laicos, sacerdotes y personas consagradas que participará en el trabajo y las votaciones del encuentro que se celebrará en Ávila del 30 de abril al 2 de mayo

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

Antes de sentarse a dialogar, a votar o a discernir, hay algo que ya une a estas 35 personas: cada una llega con una historia, una experiencia de fe y una vida concreta que quiere ser escuchada. Desde Salamanca, pondrán rostro a la Iglesia que camina hacia la Asamblea en Castilla.

Durante tres días participarán activamente en espacios de trabajo, en la llamada “conversación en el Espíritu” y en votaciones donde se recogerán las propuestas que marcarán el camino común de las diócesis.

La delegación salmantina está formada mayoritariamente por laicos comprometidos en parroquias, movimientos y delegaciones, junto a sacerdotes y personas consagradas. Un grupo intergeneracional que abarca desde los 19 hasta los 79 años, con presencia de jóvenes, adultos y personas con una larga trayectoria eclesial.

Asamblea en Castilla

Proceden de parroquias de la ciudad y de pueblos, así como de distintos ámbitos: Pastoral Universitaria y Juvenil, Enseñanza, acción social, cofradías o Pastoral Penitenciaria. Una diversidad que refleja el rostro real de la Iglesia en Salamanca.

Por una Iglesia “unida”

Entre los más jóvenes, Andrés Torrado, de 20 años, ve en la Asamblea “un evento muy importante para trabajar en la sinodalidad y poder conocer otras realidades de la Iglesia”, mientras que María Val insiste en “la importancia de la unidad y la colaboración conjunta para transmitir el mensaje de Dios”.

También Laura García, universitaria de 21 años, lo tiene claro: “Tenemos que ser una Iglesia unida y sinodal, construida juntos escuchando la voz del Espíritu”. En esa misma línea, Pablo Sánchez, de 22 años, de Villares de la Reina, participa con el deseo de seguir creciendo en su fe y en comunidad: considera que esta Asamblea es “una oportunidad de ampliar y mejorar mi relación con la fe, así como de hacer una Iglesia mucho más comunitaria y abierta”.

A su lado, Dani de Pablos, de 19 años, quiere “escuchar y conocer más a la Iglesia de Castilla y avanzar juntos hacia la unidad y la alegría que viene del Espíritu”.

Junto a ellos, personas con más recorrido, como Miguel Sánchez Marugán, que considera que este encuentro “puede ser una oportunidad muy importante para reflexionar sobre el momento actual de la Iglesia”, o Alejandro Delgado, de 79 años, que participa con sencillez porque “me lo han pedido”.

Motivaciones que nacen de la vida

Las razones para participar son tan diversas como sus historias. Samuel Huesca, desde la Pastoral Penitenciaria, lo vive como “un momento clave para la Iglesia” y subraya que “no podemos construir Iglesia sin contar con quienes viven en los márgenes“. Su motivación es clara: “Llevar la vida concreta de las personas que viven la realidad de la cárcel”.

En esa misma línea, Jesús Mª Razquin defiende “una opción firme por los más débiles” y la necesidad de “construir una Iglesia en salida, que acoge sin límites”.

Desde la vida cotidiana, María López lo expresa con sencillez: “La fe no es solo tradición, sino entrega, emoción y compromiso real vivido en lo concreto”. Y Laura Martín, desde su experiencia con personas mayores y con discapacidad, participa “con la creencia de que juntos hacemos Iglesia y de que todos tenemos dones que compartir”.

Una Iglesia que quiere renovarse

El deseo de renovación aparece con fuerza en muchas de las respuestas. Santi Casanova percibe que “el Espíritu nos está abriendo caminos nuevos” hacia “una Iglesia en salida, más sinodal y misionera, más acogedora y sencilla“.

También Fernando García Gutiérrez ve en la Asamblea una oportunidad para “renovar el estilo pastoral siendo una Iglesia más cercana, misionera y corresponsable”. Y Andrés González Buenadicha subraya que se trata de “vivir la sinodalidad como un verdadero caminar juntos, escuchando lo que el Espíritu dice a la Iglesia”.

Muchos participantes coinciden en que van, sobre todo, a escuchar. Juliao de Oliveira lo vive como “una oportunidad para compartir este proceso de caminar juntos y reflexionar cómo está nuestra Iglesia”, mientras que Deolinda Fonseca habla de “escuchar, aportar y crecer en comunidad”.

El sacerdote, José Miguel González, espera que sea “un espacio de reflexión y oración que impulse un compromiso más realista y comprometido”, y Juan Andrés Martín insiste en “escucharnos, caminar y compartir juntos las experiencias vivas de nuestro encuentro con Jesucristo”.

Llevar la vida concreta

Cada uno llega con una historia detrás. Luis Ricardo Pérez habla de transformar “una Iglesia de piedra en piedras vivas“. Filo Corral participa “con mucha ilusión, con alegría y dispuesta a aportar su granito”. Y Oliva Martín confía en que será “una experiencia enriquecedora”.

Incluso quienes tienen menos experiencia en estos actos, como el padre Lino Herrero, lo hacen con actitud abierta: “Dispuesto a aprender y, en la medida que pueda, aportar”. En medio de la diversidad, hay una convicción compartida. Isabel Santos desea “una Iglesia donde todos tengan un sitio, que sea cercana, que cuide y mire al mundo desde los márgenes”.

Mercedes Bayo habla de “aprender de la riqueza de otras diócesis y compartir los dones que tenemos”. Óscar Pérez ve en esta Asamblea un paso más en “el camino sinodal que hemos comenzado”, mientras que Manuel José Morán la vive como una oportunidad para “escuchar, aprender y animarnos a ser más Iglesia en salida”. Primitivo Moya quiere “conocer cómo se gestiona la Iglesia en estas instancias y mirar hacia adelante con lo que todos podamos aportar”.

Una llamada desde la responsabilidad pastoral

También participan quienes tienen una responsabilidad directa en la vida diocesana. Tomás Durán acude “lleno de esperanza pascual”. José Vicente Gómez recuerda que este camino es expresión de la comunión eclesial que viene de lejos y sigue viva hoy.

Alfredo Fernández participará “con la ilusión de vivir un momento de comunión y seguir discerniendo juntos la voluntad de Dios”. Junto a ellos, Antonio Carreras, que reconoce estar “lleno de ilusión por construir una iglesia en Castilla mas misionera y cercana”. Amable García y otros sacerdotes también forman parte de este grupo que representa distintas realidades pastorales.

El obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, enmarca esta Asamblea como “un momento para discernir juntos y concretar caminos que nos ayuden a ser una Iglesia más cercana, participativa y misionera”.

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