29/05/2026
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La parroquia de San Juan de Mata acogerá este domingo, 31 de mayo, a las 20:00 horas, la ordenación diaconal de Juan Ignacio Fuentes. La celebración estará presidida por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, y culmina varios años de preparación y acompañamiento eclesial para el ejercicio de este ministerio.
Más allá del acontecimiento personal y eclesial que representa esta ordenación, esta celebración permite acercarnos al diaconado permanente, un ministerio restaurado por el Concilio Vaticano II y presente en la Diócesis de Salamanca desde hace casi tres décadas.

La vocación al diaconado permanente no nace de una decisión improvisada. Como sucede con toda llamada al ministerio ordenado, necesita ser discernida, acompañada y confirmada por la Iglesia.
Juan Ignacio Fuentes reconocía recientemente que, cuando comenzó a percibir esta llamada, le costó comprender lo que Dios le estaba pidiendo:
“Señor, con todos los que tienes para elegir: más capaces, más formados, más jóvenes. No entiendo que me llames a mí, ni creo que te sea de mucha utilidad”.
Con el paso del tiempo, la oración, el acompañamiento espiritual y la experiencia pastoral le ayudaron a descubrir que aquella inquietud era, en realidad, una llamada al servicio.
Antes de recibir la ordenación, los candidatos al diaconado permanente recorren un proceso de formación humana, espiritual, teológica y pastoral. En el caso de Juan Ignacio, esta preparación ha incluido estudios teológicos a través de la Escuela de Teología en Internet de los Dominicos, junto a diversas experiencias de servicio en la vida diocesana.

Desde hace años colabora en la Pastoral de la Salud y la catequesis en la parroquia de San Juan de Mata y, más recientemente, en la Pastoral del Tanatorio y como moderador de celebraciones de la Palabra en ausencia de presbítero en distintos pueblos de las Sierras de Béjar y de Francia.
Como parte de este itinerario recibió los ministerios de lector y acólito el pasado 12 de diciembre y fue admitido oficialmente como candidato al diaconado permanente el 5 de mayo. Este domingo culminará ese proceso con la recepción del Orden del Diaconado.
A diferencia del sacerdocio, el diaconado permanente puede ser recibido por hombres casados, como es el caso de Juan Ignacio. Para su ordenación, el obispo ha requerido el consentimiento expreso de su esposa, Mari Carmen, y ha valorado el apoyo de sus hijos, Raúl e Iván, durante su camino vocacional.
La palabra diácono procede del término griego diakonía, que significa servicio.
El diácono recibe el sacramento del Orden de manos del obispo y ejerce su ministerio principalmente en tres ámbitos: la Palabra, la liturgia y la caridad.

Como ministro de la Palabra, proclama el Evangelio, puede predicar y colaborar en la formación cristiana. Como ministro de la liturgia, asiste al obispo y a los presbíteros, distribuye la comunión, puede administrar los sacramentos del Bautismo y el Matrimonio, así como presidir exequias y celebraciones de la Palabra. Como ministro de la caridad, está llamado a promover y animar el servicio a los pobres, enfermos, ancianos y personas más vulnerables.
No puede, sin embargo, celebrar la eucaristía ni administrar los sacramentos de la reconciliación o de la unción de los enfermos.
El sentido de este ministerio queda reflejado en las palabras de Jesús: «Si alguno quiere servirme, que me siga; y donde esté yo, allí estará también mi servidor» (Jn 12, 26).

El ministerio del diaconado permanente fue restaurado por el Concilio Vaticano II como un grado propio y permanente del Sacramento del Orden. La constitución dogmática Lumen Gentium señala en su número 29 que los diáconos son ordenados “no para el sacerdocio, sino para el ministerio”. Se recuperaba así una realidad presente en la Iglesia desde el tiempo de los apóstoles.
La presencia del diaconado permanente en la Diócesis de Salamanca comenzó a hacerse el 7 de enero de 1996, cuando el obispo Mons. Braulio Rodríguez Plaza ordenó a José Luis López Redondo (†), Juan Bosco Sardón García y Carlos Ballesteros Guerrero (†) como los primeros diáconos permanentes de la diócesis.
Posteriormente, Mons. Carlos López Hernández ordenó el 8 de diciembre de 2004 a David González Porras y a Francisco Sotillo Centeno, y el 1 de mayo de 2019 a Marcos García Diego (†). El último en ser ordenado en este ministerio fue Pepe Sánchez Blanco, el 7 de mayo de 2023, de manos de Mons. José Luis Retana.