ACTUALIDAD DIOCESANA

10/03/2022

La Compañía de Jesús celebra los 400 años de la canonización de San Ignacio de Loyola

La parroquia El Milagro de San José acoge una eucaristía este sábado, 12 de marzo, a las 20:00 horas, presidida por el vicario general de la Diócesis de Salamanca, Florentino Gutiérrez

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

La Compañía de Jesús de Salamanca conmemora este sábado, 12 de marzo, los 400 años de la canonización de San Ignacio de Loyola, junto a San Francisco Javier, Santa Teresa de Ávila, San Felipe Neri y San Isidro Labrador. En la parroquia de El Milagro de San José se celebrará una eucaristía a las 20:00 horas, presidida por el vicario general de la Diócesis de Salamanca, Florentino Gutiérrez.

La jornada se vivirá en toda la Compañía de Jesús, pero la celebración principal será en Roma, en concreto, en la iglesia del Gesù, con una eucaristía presidida por el papa Francisco, a las 17:00 horas. Dicha misa se retransmitirá en español, inglés, francés e italiano, y se podrá seguir en este enlace. La Provincia de España también va a conmemorar este día con distintos actos por todas sus Plataformas Apostólicas, entre ellas Salamanca.

Los Jesuitas han compartido en su página web un artículo sobre cómo fue esa canonización de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, que fueron elevados a los altares junto al italiano San Felipe Neri y otros dos reconocidos santos españoles, Santa Teresa de Jesús y San Isidro Labrador.

Como recuerdan, hasta ese año de 1622 no se había visto en Roma una canonización múltiple en una única ceremonia, como la que presidiría el papa Gregorio XV. “De hecho, los romanos no estaban muy contentos con el hecho de que cuatro de los que iban a ser canonizados fueran españoles y por eso comentaban con sorna que «oggi il Papa ha canonizzato quattro spagnoli e un santo»”, subrayan desde la Compañía de Jesús.

En la basílica de San Pedro

La ceremonia tuvo lugar en la basílica de San Pedro el día de la fiesta de San Gregorio Magno, patrón del pontífice. “No se ahorró dinero en gastos ni en la propia ceremonia ni en las fiestas posteriores, tanto en Roma como en muchos otros países, pueblos y ciudades”, apuntan.

“La iglesia estaba abarrotada y en el momento de la ceremonia que confirma la canonización sonaron las trompetas y en la plaza de San Pedro y en el castillo de Sant’ Angelo se dispararon bombardas”, como relatan las crónicas de la época.

Por la tarde, continuó el ambiente festivo en Roma, y la cúpula de la iglesia del Gesú se llenó de luces y se lanzaron fuegos artificiales en la fachada, “que había sido adornada con estatuas”. En su interior, engalanada con tapicerías y cortinas, “fue construido un altar con el cuadro de San Francisco Javier frente al de San Ignacio”.

Al día siguiente, el domingo 13 de marzo, se celebró una magna procesión por las calles de la ciudad en la que se portaron los estandartes de los nuevos santos hasta sus respectivas iglesias. También, se dieron limosnas y los días siguientes se celebraron eucaristías de acción de gracias por los nuevos santos.

 

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